viernes, 2 de marzo de 2012


LUGAR DE DESTINO


La llegada al norte:


Con quince años pienso que no es la mejor edad para salir de casa. Llegas de un país cálido, donde hay  mucha luz,  a un país frio, oscurecido por las montañas,  el verde oscuro y el  color  gris del nublado. Y entonces el famoso TXIRIMIRI. Lo cual  el paraguas y  el txubaskero  siempre presentes.

-  La gente  el trabajo y la forma  de vida,  nada que ver con lo que conoces. Que ya dejaste atrás.

No tardé  en encontrar trabajo y me gusta.  Poco tardaría en pasar el verano y llegan las fiestas, patronales donde hacemos nuevas  amistades. Ya comienza a gustarme  un poco mas.. También el cambio de clima se deja notar. El color de la piel tostado  por el fuerte sol del sur, poco a poco se transforma en  sonrosado, aclarando así   el curtido de la piel.



 La diferencia en las comidas igualmente se  deja notar. Recuerdo que me costó mucho aprender a comer carne de ternera y, tomar leche de baca.

De algo que no me podre olvidar  cuando llegue aquí fue el olor a chocolate. El pueblo olía por todos lados a los chocolates. Zahor. Loyola. Maiztegui. Y  Martin Orbea.  No recuerdo si había más. Pero también tostaban café. Las tres panaderías también por la misma zona. Con todos estos olores mezclados…al ir a casa a la hora de la comida. Parecía que ya no necesitábamos comer  Ya estaríamos llenas  solo con el olor.  Me gusto mucho  el sitio que elegí hace tantos años para  continuar mi vida.


Algo que me chocó bastante fue que los domingos y festivos se hacia baile, pero era en la plaza, con la banda municipal. Bailábamos con paraguas. - Los chicos, casi ni saludaban al  pedir baile pero nos cogian el paragas. -Todo mui distinto a lo del pueblo.

Poco a poco, de manera escalonada fueron llegando más jóvenes del pueblo y de otros pueblos y REJIONES. Entonces no  serian comunidades. Llegaban autobuses  enteros de personal para trabajar en las fábricas. Unos de Salamanca. Otros de Extremadura, Andalucía. Galicia  etc.

Vivíamos en casas de familiares  como apupilos. Por tanto muchas personas juntas e incomodas.  Pero no lo notábamos por que lo que queríamos era ganar dinero para traer a las familias del pueblo. -Como les echábamos de menos! ¡Éramos tan chicas!


También  extrañábamos a  las amigas, a los amigos y vecinos…que entonces los vecinos éramos como una gran familia. Por las noches después de cenar salíamos a tomar el fresco. Sentados en sillas  bajas de palo, otras veces en el suelo. Por las noches en verano serian estas tertulias lo mejor y mas  divertido del  año. Se contaban cosas de muchos años atrás. Pero de la guerra no…de eso no se podía hablar  Preguntábamos y nos respondían ¡Siiii! De eso no se habla. Que por entonces por decir cosas…las pelaron hasta dejarlas calvas totalmente. Y no queremos que vuelvan a cortar el pelo  así. (A… repatarron)   Repatarron. Repatarron. ¿Qué seria eso?


Preferían  hablar de sexo y mandarnos del corro,  para  no escucharles. Pero les escuchábamos. Que no se crean que no. Por eso sabíamos de donde salían los niños. Que  nos decían que venían de Paris…. Y que los traían las cigüeñas…anda que no había cigüeñas en el pueblo, y jamás les vimos un niño colgando.


Ya llego la primera primavera desde que llegamos aquí. Como entonces  se viajaba en tren, por cierto aquí decían  que moría el tren… pues dicho así... moría y comenzaba. Pues quise ir a ver el mar. Ya en invierno conocí la nieve. Ahora el mar.


En Deba al  salir  de la estación ya comencé a ver el agua y,   oír las olas. Mi sorpresa fue morrocotuda! Pues no hubo sorpresa. No sentí nada extraño. Fue como si lo conociera de siempre. Mui diferente al llegar el verano, ir a la playa. El bañador. La toalla. El color  rojecito  que  tomo la piel. Me encanto. Ya le fui tomando gusto al cambio de vida.

La familia también lo noto alla en el pueblo. Deeso se trataba.
 

Hortensia Alcalá  García.


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