miércoles, 13 de junio de 2012

LA CRUZ DE TU TRAICIÓN




LA CRUZ DE TU TRAICIÓN:

Preparo mis  enseres, ya que al recibir la llamada  telefónica, tan urgente me apresuro a salir para  llegar a Huelva, a la hora prevista. ¡Sí! Estoy algo acelerada, es que hace tanto tiempo que no estamos juntos… que  no se como me comportare al verte.
Jon;  quiero que sepas que a pesar de tu marcha inesperada, sin previo aviso. -Al oírte de nuevo, mi corazón  se estremeció. Sin pensarlo más me decidí a viajar y, te diré que  no estoy molesta contigo.  Yo te hecho mucho de menos, es por ello, que decido emprender este largo viaje. 
La vida es así, si juntos forjamos nuestra historia de amor. Por que  solo el destino y Dios,  nos indican los caminos a seguir. Es entonces cuando encontraremos la felicidad,  intentándolo de nuevo. ¡Si es esto lo que  piensas pedirme!

Espero que  no estés olvidado de mi perfil  y, al verme no entres en dudas. Iré vestida de blanco, será en la playa que ya conocemos bien desde nuestros recuerdos. Punta Umbría, en la parte derecha por favor”. Allí donde pueda aparcar con facilidad y guardaré  mi coche.
 Me veras vestida de blanco. El vestido, estilo Ibicenco. Como recordaras es mi peculiar y favorita manera de vestir en verano. El cinto  complementario será en,  trenzado, colores rosa palo y rojo caldera.  Sostendré mi pelo con una  pañueleta  en tres tonos, blanco, rosa y rojo, en cuatro dobleces. Como sabes bien  en la zona siempre zurra el viento.

Recuerdo vanamente, ¡es cierto! Cuando en aquella ocasión. - ¡Seria a poco de nuestro primer encuentro!  -La cuestión es que  después de bañarnos, aprovechando la  luz de un precioso atardecer, en tonos boreales, cobrizos y violetas. Fue una tarde  plana, tranquila, sin ventisca. - Jugueteamos  dentro del agua. Tú no me dejabas  de la mano en ningún momento y, me abrazabas con ternura. Mmmmm, ¡como lo recuerdo!  Al salir  se nos hizo tarde.
Nos fuimos a cenar Pescado y marisco; tras la cena ligera y nada romántica, sin música; la parte más romántica la pusimos nosotros, ya que todo el rato reímos, nuestras propias risas. Charlamos sin piedad. Jajajaja; todo un acontecimiento de sensaciones y sentires. Después volvimos a pasear por el mismo lado. El fulgor de la luna, enamorada penetra al trémulo albor  de la noche.  Los cuerpos remostados  en  la blanca y brillante arena,  recibiendo  a los astros  que  se difunden en las agua y adormecen el ama.

Entre susurros y  arrullos suaves,  dormimos  sin notar la brisa fresca.  El sonido arrullador  de las gaviotas madrugadoras…  nos despertó.  Al abrir los ojos en medio de la alborada, encontrándome a tu lado mire al infinito y, creí ver el mundo a mis pies.  Por unos momentos; creí estar soñando.
 Me dijiste esperame un momento que vuelvo con el desayuno y  quiero sorprenderte. Te sonreí me puse en pie y, despacito fui adentrándome en el agua, sobre las olas débiles  y silenciosas; por una marea tranquila. Para acentuar la sorpresa, tarde en mirar  para ver tu lejanía. En un momento ya no pude esperar y pensando  en tu vuelta con la bandeja repleta del desayuno para los dos. Sentí como la arena y un torbellino de aguas ardiendo me absorbían mientras te vi alejarte con otra, abrazados;  sin mirar atrás.  Mis ojos se inundaron de agua y sal…agua y sal. Agua de mar. Aguas resecadas y corrompidas por el sol ardiente como ardientes fueron tus besos segados por la más vil tracción.   Mis manos se quedaron rígidas como mi voz, mi voz rota y roto…en mil pedazos   mi corazón, así le vi salir de mí ser.  Mi alma vacía se quedo al no volverte a ver.


No quiero morir de amor. Me niego a teñir 
de rojo mi alegría. Si me pinchas una vena…
no sangrare. Si ves que se abre el clavel
 de mis labios  Córtalo, y deshazte de el.

En el penal de mi vida sumida en llanto esperare
El consuelo de un nuevo día  que con sus noches
 Consumiré.  Si en mi agonía no puedo verte,  todas las rosas
 Deshojare. A la alborada del nuevo día  yo nuevas rosas encontrare.

Como amatista y perlas  cultivadas, seré por otro  amada.
 Mi sangre volverá;  sí!  volverá  a sus ríos.
Galopando con latido fuerte, sintiendo otro latido.
Diambulantes por un solo cuerpo y un amor  por otro amor querido.

Hortensia
13/6/2012/