martes, 1 de julio de 2014

La niña del columpio


La niña del columpio

 Auto biográfico:  Fragmento.

 

 


Sofía al cumplir los quince años,  harta de soñar con lo imposible,  se  

marcha del pueblo.  Alguien le promete que muy lejos podrá trabajar en  

fabricas y no al  intemperie, podrá  ganar dinero para vestir  como a ella le  

gusta y,  enviar a su  familia que viven muy escasos. 

Ya pasado el tiempo se marcha la niña.  Muy lejos del pueblo se  encuentra  la niña.  

Que suspira y llora  siempre que se acuerda. De la vieja soga colgada en la  

encina: del joven vecino… también su  vecina.  

Años de silencio sin cuerda  ni encina.  Sin dulces recuerdos,  ni amargas  

desdichas. Ni trenzas ni velo. No llevo rebeca ni vestido nuevo. No soy una  

niña ni pretendo serlos, ya nos vienen otros pisando el terreno.  

Deja que me mire un poco al espejo!!  Por si las arrugas son solo el reflejo, de   

esta luz tan pobre… Me comprare otra, que no tenga arrugas ni cabellos  

blanco! Guardaré mis manos dentro del bolsillo, les pondré más cremas y  

nuevos anillos. 

Ya pasan los años –años de silencio, ya llega la hora de volver al pueblo.  Lo  

encuentro más chico, ¿Oh es que no me acuerdo? La calle empedrada, los  

vecinos nuevos, hacen que me olvide,  de todos aquellos.  

¿Dónde están los míos, que ha sido de ellos?  Pregunto  a la gente y escucho  

silencio. Donde están los hijos, donde están los nietos. Donde están los años  

que pase con ello. Donde mi vecino ¿OH  fue solo un sueño? 

Nadie me conoce…  ríen en silencio. Parece que el tiempo no paso por ellos.  

Husmean, susurran cuentos y más cuentos. Que si la vecina. Que quienes han  

vuelto. 

 Las tristes campanas ya tocan a muertos. 

Del  viejo columpio  yo les estoy viendo. Quien es aquel hombre se acerca en  

silencio, le tiemblan sus piernas, blancos sus cabellos. ¡Deja que te ayude no  

caigas al suelo! 

¿Por qué llegas tarde? sabes que te espero.  No tengas reparo, no me tengas  

miedo.  Ya en el otro mundo junto  estaremos. 

El sol me deslumbra frente al cementerio. No pongas tu mano sobre mi cabello,  

las tienes más blancas que los  propios  muertos. Que nos dejen juntos  por  

siempre aquí dentro…como mariposas eternas seremos.
 

Hortensia Alcala Garcia

2 comentarios:

vicente dijo...

Hola, amiga: Parece que le has dado un giro a tus poemas lo que se aprecia muy bien. Buen trabajo de profundidad y sencillez.
Abrazos.

Hortensia Alcalá García dijo...

Es bueno tocar mas cosas, pienso yo; mientras haya sentimientos!!
Me alegra verte. Gracias un abrazo.