lunes, 18 de agosto de 2014

La Mujer: (Relatos que perduran en la memoria)


(Relatos que perduran en la memoria)


Niña- Mujer y Madre:


Al dar la luz la mujer a una niña, se abren  nuevas  ventanas  al mundo. (La niña, la mujer y la madre,).

En la niñez será la alegría de la casa,  motivación  y obligación familiar que se debe cumplir. Mimarla, escucharla, acariciarla. Criarla   con respeto amor y cariño.


Hay quien cree que  a las niñas no se les debe  regalar muñecas, o sartenes y cazuelas  para jugar. ¡¡Algo que yo no comparto!! Las niñas tienden casi siempre a pedir como regalos lo que ven a las madres,  pero también la intuición femenina por si sola  funciona. Mientras crecen, juegan a ser mamas...mientras el niño-hombre, será su hijo


La adolescencia: En la adolescencia,  comienza a ser más tímida,  y curiosa. Preguntan mucho... y siempre hay que contestarles, responder con la verdad. ¡¡si se les engaña, será por causa fortuita para su bien!! Cada pregunta tiene una o varias respuestas; Muerte, sexo, política...o la propia fe de cualquier religión o  creencias “diferentes”.


La mujer desde la infancia debe saber  “vía familiar y educativa desde las primarias”- sobre la muerte,  el sufrimiento  que se siente al irse para siempre un familiar o amiguitos   que por causas varias pueden suceder. En concreto  que sepan que la muerte, sorprende en cualquier momento... pero sin dramatizarlo, ni engañarles con la resurrección  de ninguna índole. ¡¡EL QUE MUERE SE TERMINA, TAN SOLO VIVIRÁ EN NUESTROS PENSAMIENTOS,  PERO NO CON NOSOTROS!! Nada peor para la persona que aprender las cosas en dos versiones diferentes. CUANDO YO ERA NIÑA ME DECÍAN- tal y cual... ¡No!   Solo que la muerte es el final de la vida.


El modo de vida moderna: El modo de vida que nos está tocando vivir, realmente nada que ver con lo que vivimos en el s.XX. Fuimos en vez de niños “pequeños esclavos”  con obligaciones familiares. -Seria inconscientemente pero fue así,” el o la mayos  hijo/a, de las familias desde chicos ya teníamos obligaciones, nos dejaban en casa al cuidado de los hermanos, sin ir a la escuela....con 12años, ya trabajamos en el campo, en los algodones y el tabaco, o  apañando aceitunas, ¡¡con buenas heladas!!  Todo por un cuarto del sueldo de un adulto, que lo cobrarían las madres!! A veces fuimos moneda de cambio, ir al arroyo a lavar ropas de los comerciantes...o familias más pudientes... por el pan y el azúcar del día.


La Mujer abuela: Las mujeres que nacimos en el s.XX. Y continuamos en el s.XXI. Tras una niñez con matices poco deseables para transmitir a nuestros sucesores, ya que todo aquello que nos falto a nosotros, quisimos proporcionárselo al que llego más tarde...nuestros hijos. Quizás pecando un poco de generosas, pues “para decir” se lo dimos casi todo ya hecho,  haciéndoles un muí flaco favor.


Hoy en día las cosas son  bien distintas. Ahora las madres modernas, se portan de modo diferente con sus hijos. Por lo cual  las  niñas de antaño....de alguna manera, volvemos a tomar el titulo de cuidadora como hicimos con  las Madres. O más claro hacer el trabajo de madres...olvidándonos que ya con nuestra jubilación, bien merecida y trabajada y cotizada con creces. Enriqueciendo a un país que no nos mereció!! Ya que los únicos que se beneficiaron del progreso del trabajador, fueron los vagos embusteros engañadores,  trapicheros y sucios políticos.

 Después de tanto esfuerzo solo octanos a viajar.... si nos toca por el  mísero inserso, algún viaje barato a visitar las zonas ricas - residenciales de los “TRAJEADOS ENGOMINADOS”  para ver sus   cochazos,  yates.... y mansiones, con piscinas entre palmeras, o sauces”. Sus señoras” o amantísimas”, nenazas....tomándose todo el sol,   ¡¡que morenas estarán más guapas que las de la   retaguardia....!!-Benditas ellas las  menos agraciadas por la bondad divina.

  En tanto,  se preparan los papeles solicitando residencias de ancianos asequibles para la mujer, que
ceso su trabajo al casarse para cuidar a su familia. También    la cotización se retomaría años mas tarde, primero la familia y  al  marido... ¡¡que no le falte de nada, que es el cabeza de la familia!!


(Una historia de niña)

El beso del sol y la luna

Aquella tarde al volver del trabajo. Tina y yo, que éramos las más pequeñas de la cuadrilla   de trabajadoras en la vega, cultivando el algodón y el tabaco.  Aunque cansadas de la  larga jornada, entresacando algodón. -Aun nos quedaban  fuerzas para  juguetear, mientras volvíamos al chozo (choza) ¡¡Donde vivíamos  los carboneros con las familias!!

 ¡¡Padre y Madre, al carbón, y las niñas al campo!!

Terminada la jornada, un día  templado de primavera; ya avanzada…Al paso  del camino  a la derecha, había un viejo convento,  de monjas de clausura. Tina tenía 16 años, yo 13. Me gustaban los cantos Angelicales que llegaban del cielo. ¡Pues yo eso pensaba!! Y me quedaba  escuchando.

Ese día  me detuve más tiempo de lo normal oh!! ¿Comenzó el atardecer más temprano? Mi amiga me espero para  hacerme compañía como de costumbre.

La noche  se hacía por momentos, la oscuridad no nos dejaba ver, ni un pie junto al otro. La culpa fue mía....por  quedarme escuchando los cantos celestiales. Y por eso no le decía a mi amiga ni palabra del miedo que tenia.

No  teníamos ni idea de la hora que podría ser. La luna esa noche pereceo un poco. Todo lo empeoraban los aullidos cada vez más cercanos de los lobos. La burlona lechuza, alardeo de su careta para asustarnos más. Caminamos mucho. Sin darnos cuenta estábamos sumergiéndonos en  tierras pantanosas, y no nos sonaba en absoluto aquel sitio. No sabíamos si fueron nuestras lágrimas,  que sin  comentarlo brotaban a borbotones…o si fue que el charco de ayer que se hizo más grande, para asustarnos.

El miedo  se apodero de nosotras.  Aturdidas y desesperadas, no supimos ver que por el camino al poblado de chozas, de los campesinos, se veían las luces tímidas de los faroles de aceite, que los padres utilizaban para alumbrarse en las noches al ir a atizar las carboneras.  Yo no podía andar, no se si estaba cansada…o mis pies continuaban  impresos en el cieno pantanoso.

            Tina me tiro del brazo  y me  giro al punto donde venían las luces. Para mí que ya me sentía perdida para siempre, fue como ver, carrifilas de luciérnagas nocturnas jugueteando,   de camino al agujero del habitáculo, o guarida.

Me pareció escuchar entre otras… la voz de mi padre, que decía….Tentxi-no tengas miedo, ya estamos aquí. Al sentir la mano de mi Padre, endurecida  por el trabajo del campo, pude respirar. Abrí los ojos,  vi  la luz de la luna  que nos alumbraba. Ya no sentíamos el frio del agua del pantano ni el olor al cieno. Los lobos cesaron el aullido. La lechuza cerró los ojos para  que no la viéramos…. Y las luciérnagas apagaron las luces para despistar a los grillos. Los cantos del convento de clausura, Cesaron mientras… El sol y la luna se besaron como cada día.

Hortensia Alcala García.
 La Mujer: (Relatos que perduran en la memoria)

2 comentarios:

Jose Luis dijo...

Sentir la mano de tu padre es la verdadera luz, y no la de los faroles. Esa es la seña de seguridad que nos hace fuertes y confiados. Ojalá pudiera yo sentir la del mío, que aunque vive, no me reconoce ni me habla, ni me alienta como lo ha hecho siempre. Tu relato, una maravilla.

hortensia dijo...

Aunque con "apaños" pero fue real, y puedo decir que el tacto de su mano "acorchado" por los trabajos tan duros, no se olvida. El murió hace 30años. Le encantaba la poesia-Gabriel y Galan. Neruda. Machado....

Siento mucho tu sufrimiento,al ver así a tu Padre. La vida es un "sin vivir" ánimos amigo. Un abrazo.