viernes, 31 de octubre de 2014

Cantares del corazón


Cantares del corazón


Cantares del corazón
De aquel corazón que canta
Vivencias de un nuevo amor,
Un amor con esperanzas.

Amantes ciegos que no ven nada,
Dejan su huella sobre la cama.
Cubre mis ojos, duerme mi alma
Dulce alimento en mis entrañas.

Rosas gardenias en mi ventana,
Alegres días, noches de calma.
Dulces los besos, vida en mi alma
En tanto el tiempo volando pasa.

Abre las puertas, cierra ventanas
Que el viento lleve palabras vanas.
Otros amores,  nuevas tonadas
En el recuerdo el amor canta.

Viejas quimeras con añoranzas.
Veneno quiero, mejor que nada.
Será tan dulce cada mañana,
Poquito a poco con sorbos de agua.

Entre sollozos la vida pasa,
Sorteando besos, ahogando lagrimas.
Algún recuerdo de viento en calma,
Bajo las noches más estrelladas.

El infinito se desquebraja,
Dolor punzante ya envenenada.
Un velo negro cubre mi cara
Mientras alumbran cirios de plata.
Llanto en la noche, sosiego al alba
Recuerdos viejos, viejas tonadas.

Viento en la noche de mar en calma.
Amores nuevos, por la mañana.
Recuerdos blancos…manos cruzadas.
Los corazones de dolor sangran.


Hortensia Alcalá García

lunes, 20 de octubre de 2014

La niña del columpio


La niña del columpio 

 

Rodaban los años cincuenta, del siglo veinte. Cuando  la niña era niña.  

Tiempos difíciles y duros. Poco  que llevar a la boca y trabajos muy  

sacrificados  que justo les proporcionaría para mal comer.  

Casas  sin agua corriente, ni luz.  Sin  radio y mucho menos televisión.  

Como entretenimiento solo  un viejo columpio de cuerda dura, que dañaba las  

tiernas manos con las hilachas del esparto.  

Hija mayor de una familia numerosa. Cinco hermanos. -Ya con doce años, la  

niña  paso de ser niña a ser mayor. 

Encantada de la vida, limpiaría la casa  y cuidaría a sus hermanos,  mientras  

sus padres salían a trabajar al campo, pues se dedicaban a  la elaboración del   

Carbón vegetal. También  hacer  picón, que luego venderían  para el brasero,  

que se utilizaba  como medio de calos natural en el invierno. 

Sofía que así se llamaba la niña, seguía en su afán por   columpiarse,  

deseaba que llegase el domingo para   andar en el dichoso  

columpio. 

Sofía  caminaba siempre de prisa y corriendo, pues tenía muchas cosas que 

Hacer. 

Era un domingo de invierno, cuando caminaba hacia el sitio donde pensaba  

divertirse con el bamboleo del susodicho columpio, de  dura y áspera soga.  

Al acercarse…unos muchachos de su misma edad  la empujan fuertemente  

invitándole a abandonar  la zona.   

Cabizbaja y tiritando de frió Sofía se da la vuelta para marcharse a casa, ella se  

dio por aludida y, concienciada de que estos no le dejaran en paz  se marcho.

Camino a casa, en vista de que no es la primera vez que le suceden cosas así,   

llora y suspira, no puede controlar   el nerviosismo y desasosiego que le  

Producen  tantas desdichas… según su punto de vista!!  Ella se siente muy  

desdichada.  Piensa que hacer, pero  lo que sí tiene claro es que no dejara  de  

lado su  única diversión, la que más  le gusta  aun en su corta vida. 

Ya entrando en la calle larga  camino a casa, observa como un joven de su   

vecindad la está  mirando a través de una vieja ventana de madera, agujereada  

por el paso de los años. Pero…Sofía no está para nadie y con un gesto brusco  

y persistente,  empuja la vieja la puerta  chirriante, ella no necesita  

llave ya que en aquel tiempo las familias solamente tenían una llave grande 

para  todos, lo cual siempre estaría insertada en el afechadero de la puerta. 

Un día  ya,  de primavera la joven Sofía, dice a su madre que quiere ir a  la vega.  

A trabajar, así puede comprarse  un vestido y una “rebeca” de lana, de color  

gris, con una raya roja bordeando el cuello, y si encuentra la rebeca con una  

raya roja y otra azul, pues aun mejor, ya que contrastaría muy bien con el  

 vestido de color azul con cuellos blancos. 

Uno de esos días  después de la cena, ya que durante las comidas tenían  

prohibido hablar y levantarse de la mesa, ¡¡Sobre todo antes que el padre!!  

             La madre  hace un comentario al padre, sobre las inquietudes de su hija Sofía. 
 
¿Padre a esta niña se le ocurren  cosas  algo raras no te parece?
 

Bueno, ¡Es porque ya va siendo mayor! - Susurrara el Padre.  

Ella tendrá que hacer o comprar lo que nosotros le digamos,  no lo que ella  

quiera! Recalca algo alterada la Mamá de la niña.
 
Déjala…   los tiempos cambian, responde el padre alzando el tono de voz.

 

Una tarde noche de domingo, al volver de la novena  a san Miguel.  Ya con su   

ropa nueva  tal y como  un tiempo atrás lo pensase, además estrenaría también 

un velo corto  ya de color negro con orlas en color marfil,  bien colocado sobre 
 
el nuevo  peinado que también quiso hacerse para lucir  más su nuevo estilo. El 
 
einado seria dos trenzas enlazadas, bordeando la parte más alta de la cabeza
 

y  por encima el flamante velo.

Al salir de la Iglesia las miradas la rodean por todas partes.-Quiere salir  

Corriendo, pero…  Alguien se cruza  por delante y le dice. ¡Nadie es tan guapa  

Como tú! 

Sofía no sabe  que le está  pasando…  se siente desdichada y solo quiere  

lloras. 

 Las amigas la critican y no le hacen caso. El  joven al cual dice gustarle no le  

puede ni ver pues piensa que por mirarle, solo por eso está  cometiendo un  

pecado…  y luego el cura cuando vaya a confesarse le pondrá  una penitencia  

muy grande. 

El tiempo pasa y Sofía se va haciendo más y más mayor. Ahora le tocara ir por  

la calle un poquito  “encorvada,”  y es que ya es verano y le da vergüenza que  

le  abulten las tetillas   por encima de la blusa.   

Joe- ¡Quiero apretarlas para que no se noten, pues los muchachos no hacen  

más que mirármelas! Y las amigas  me odian por tenerlas.  

Ella  realmente está contenta pero no lo puede decir  y… aunque le dicen que  

es pecado tocase en ciertos sitios, la curiosidad le tienta… y,  por la noche al  

acostarse, en la misma habitación que sus hermanos,  al ser la única que 
Hay en la casa, a parte de la de los padres. 

 Ella  se va pasando suavemente los deditos  por los    “bultitos, algo  

que le agrada mucho. Sin embargo…  los cuales la vuelven a desesperar. 

¿Por qué todas estas cosas me pasan a mí, antes que a mis amigas?  

Sofía cuenta todo esto a una vecina seis  años mayor que ella. Esta le  

aconseja que no tenga miedo a nada ni a nadie. Que la gente es muy criticona,  

pero es por envidia. Esto le da mucho que pensar a Sofía. Que no se le
 

terminan los problemas.
 
Una tarde  que  pudo conseguir el columpio sin esperar para balancearse ya  

que estaba sola. Disfruto del buen tiempo y la tranquilidad, columpiándose a
 
sus anchas,  sus cabellos  se expandían por  todos lados acariciando  su cara y  

tapándole los ojos al bamboleo del Cambotin.  -Pero  se da cuenta de que  

algo nuevo le está  pasando. Intenta averiguar el por qué se siente tan húmeda  

pues no llueve, ni se le ha  caído agua por ningún lado…Incorpora el culillo  

hacia un lado se toca  mira su manita. Se baja del colombio… y se marcha corriendo. 

 En el  trayecto se encuentra  con alguien  que intenta  ayudarle por si le  

sucede algo; al  acercarse,  ella  le suelta una  gran bofetada.  

Y  continúa  corriendo  hasta casa de su amiga y vecina.

 Le pregunta si por eso que le pasa es que  está enferma,  

pues tiene molestia y mancha de rojo y… le da miedo.  

La vecina será quien la ponga al día de el por qué de todos estos cambios en el  

cuerpo de las  chicas. 

¡Pues vaya peste de cosas que nos van pasando al hacernos mayores! - Es el  

único comentario que hace Sofía.  

Pero ahora que no se te acerque ningún muchacho que  las muchachas nos   

podemos quedar embarazadas.  

Esto sí  que le da que pensar a Sofía… Que nada más ver a  su vecino, le pone  

una mala cara que no puede con ella. 

 ¡Por cierto! Esa misma tarde  cuando  

Sofía sale de casa a comprar algunas cosas  que  le ha mandado su madre, se  

Encuentra  con el amigo. 

Hola Sofía!! No-  no corras, solo quiero decirte si quieres mis tebeos,  para  

leerlos, ya sé que te gustan.  

Bien  dámelos pero sin  tocarme ni las manos. Le dice la muchacha, ya  

bastante pausada, pues la explicación de su vecina le ayudo mucho a

comprender las cosas de la vida.
 

Un año más tarde: 

Sofía  Continúa creciendo y cada día que pasa   siente más atractivo y  

curiosidad por  las  tendencias y la moda femenina en todos los aspectos. Algo  

que  tan solo sabe valorar su ya entonces buen amigo y vecino, Fernando.   

Las  amigas continúan con  las críticas y malos humos  hacia Sofía. 

Fernando es ya  un   joven simpático  y muy apuesto…mala cosa para la joven  

por eso de las envidias de sus amigas, una vez más.   

Este mismo verano  Fernando y su familia, se marcha  a trabajar de temporeros  

en la recogida del algodón. 

 Sofía le echa mucho de menos, apenas  sale de casa.  

Aunque ya es mayor ella sigue acercándose a donde está  el columpio.  

            -Se sienta en el,  mirando la puesta de sol, que la va deslumbrando.  

Poco a poco se va perdiendo en sus pensamientos y,  sueña, ella sueña,  

Sueña, porque le dice…  ¡Fernando,  me has engañado pues ni siquiera te

Despediste;   Ni me diste mi pañuelo, el que te presté para sacarte  la mota que  

te entro en el ojo, yo creí que éramos amigos, ya solo me queda este columpio como recuerdo. 

Sofía al cumplir los quince años, ya harta de soñar con lo imposible… se  

Marcha del pueblo,  alguien le promete que muy lejos podrá trabajar en fábricas  

y, no al intemperie. Y ganar dinero para vestir  como a ella le gusta y,  enviar a  

su familia que viven muy escasos. 

 Ya pasado el tiempo se marcha la niña.  Muy lejos del pueblo ya vive la niña.  

Que suspira y llora  siempre que se acuerda. De la vieja soga colgada en la  

encina: del joven vecino… también su  vecina.  

Años de silencio sin cuerda  ni encina.  Sin dulces recuerdos,  ni amargas  

Desdichas. Ni trenzas ni velo. No llevo rebeca ni vestido nuevo. No soy una  

niña ni pretendo serlos, ya nos vienen otros pisando el terreno.  

Deja que me mire un poco al espejo, Por si las arrugas son solo el reflejo, de  

esta luz tan pobre… ¡me comprare otra, que no tenga arrugas ni cabellos  

blanco! …Guardaré mis manos dentro del bolsillo, les pondré más cremas y

nuevos anillos. 

Ya pasan los años –años de silencio, ya llega la hora de volver al pueblo. 

  ¡Lo encuentro más chico, ¡¡Oh es que no me acuerdo!!  La calle empedrada,  

los vecinos nuevos, hacen que me olvide,  de todos aquellos.  

¿Donde están los míos? que ha sido de ellos. Pregunto  a la gente y escucho  

silencio. Donde están los hijos, donde están los nietos. Donde están los años  

que pase con ello. Donde mi vecino ¿OH  fue solo un sueño? 

Nadie me conoce…  ríen en silencio. Parece que el tiempo no paso por ellos.  

Husmean, susurran cuentos y más cuentos. Que si la vecina… Que quienes han  

Vuelto. 

 Las tristes campanas ya tocan a muertos. 

Del  viejo columpio  yo les estoy viendo. Quien es aquel hombre se acerca en  

silencio, le tiemblan sus piernas, blancos sus cabellos. ¡Deja que te ayude no  

caigas al suelo! 

¿Por qué llegas tarde? sabes que te espero.  No tengas reparo, no me tengas  

miedo.  Ya en el otro mundo junto  estaremos. 

El sol me deslumbra frente al cementerio. No pongas tu mano sobre mi cabello,  

las tienes más blancas que los  propios  muertos. Que nos dejen juntos  por 

siempre aquí dentro…como mariposas eternas seremos. 

Octubre 2010

 

Hortensia Alcalá Garcia

 

                                              

 

 

 

martes, 14 de octubre de 2014

¡¡Al ESTILO DEL PODEROSO DON DINERO!!


 

¡¡Al  ESTILO DEL  PODEROSO  DON DINERO!!

(Episodio 12)
 
Día esplendido comienzos de otoño.  Dorita no tiene ganas de estudiar y propone a su madre  salir a pasear unas horas,  es lunes y  quizás necesite espabilarse.

En el Boulevard, se detienen a escuchar  un par de  temas de  unos  músicos “callejeros”.  Irene comento  “Que voz más  sensual” y… ¡¡el tío esta buenísimo!! Así quiso bromear con su hija  a la vez  que la bordeo por la cintura. -Tras unos momentos de silencio.

Dorita reprocha a Irene,  la frase que  soltó  al finalizar   la música.  Porque Dorita piensa que su Madre no debió de decir lo que dijo… por que  las madres no dicen lo que sienten,  que ellas ya tienen a sus maridos.  Pero Irene hacía mucho tiempo que no se reía, ni paseaba por Donostia, ya que vive en un pueblo cercano.   Pero  Irene casi nunca ríe, tampoco llora, solo se enfada….siempre esta de mal humor, se “cabrea”  por eso  esa tarde  Irene reía y hablaba y respiraba mientras mira  y mira- mientras respira y respira… muí  hondo  y vuelve a cerrar los ojos, como cuando bailo con Dorita. 

Dorita   se separa  a un lado de su madre, y le suelta otra parrafada- ¿Por qué tratas mal a Papá?  Porque  yo se que  le tratas mal, ¡¡te oigo  gritarle cuando llega,  tarde o a los tres días!!   Pero  viene de trabajar, si no quieres que te lo diga no lo hagas mas- que me tienes harta!!  Si la abuela no estuviera muerta, yo me quedaría con ella para siempre, así no te vería más.

Al pasar junto a la Perla Irene  da la mano a su hija   adentrándola en  la terraza de la cafetería, le ofrece tomas un pasten de hojaldré,  y un batido de  frutas. –Y  para ella pide un  Café cortado sin azúcar, corto de café.

El tiempo parece pararse, no cambia;   semejante día otoñal,  como para  no olvidarlo jamás. 

Vuelven  a caminar…antes de llegar a Hondarreta,  piensan subir unos minutos a ver el  Palacio Miramar.  Dorita continua   comportándose muí dura con su madre.   Retoma de nuevo  el tema anterior…reproches, quejas  incluso insultos.  Mientras la madre  intenta calmarla,  la chiquilla no va a razones. 

                 ¡¡No me toques   histérica si no quieres a mi padre tampoco a mí!!

   Un joven francés,   estudiante  de idiomas se les acerco  preguntando si necesitan ayuda,  tampoco salió  sin  bronca de la chiquilla de 16 años,  que eligió  un buen día para amargárselo a su madre.

Tres días después, Irene   pide a su hija sentarse un  rato que tiene que mostrarle algo.  No muí conforme pero   la escucha.  Sobre la mesa   le  despliega   un sinfín de documentos  fraudulentos, de su Padre.  Hombre de negocios. Irene fue  su  secretaria   durante años,  en estos momentos en paro.  Prefirió para seguir viviendo  cesar el trabajo en el banco.  Pero siempre estuvo al tanto de   los pasos de su marido,  no se lo ponía nada difícil, ya que tenía en mente todas las contraseñas.   Cada mentira  ella se las pillaba al vuelo…. Factura de compras, pagadas  al estilo de BANKIA.

Dorita,    besa a su madre,  y  le pide un pañuelo de los de verdad, como los que usaba la abuela;  de tejido suave y bien  planchado”  se suena la nariz y se queda pensando unos momentos. 

Mama!! ¿Todo esto es cierto no?  ¡Claro que lo es Dora!  -Pero Inés no la ve convencida; saca el móvil del bolso, busca algo y le  enseña a su hija, porque no quiere que todo esto se repita de nuevo….jamás!!

El móvil fue de su padre,  que al pasárselo a su madre el creyó  que en la memoria ya no habría nada…y no fue así. Alguien de nombre desconocido para  la niña, le decía a su Papa, lo mucho que le gustaron  las alhajas del cumpleaños.

                -  Que el  hotel de la semana anterior, fue mejor y más cómodo que el  de ese día. 

                - Que El viaje a Paris….  Seria inolvidable para ella.

                - Que cuando viajen a Roma, ella le ayudara a   elegir ropa más juvenil,  y que no se corte el pelo tan cortito, porque a ella no les gustan los tíos con el pelo tan corto.

- Y… también le pregunta que si cuando salía con la secretaria de su socio… la llevo a los mismos sitios!!

Él: No te entiendo.

Ella: Pues haz memoria que yo lo sé todo.

Él: Pues mira perdona pero no sé lo que me dices,  ni de que hablas.

Ella: “Mírale a este” ¿tú no sabes que las paredes oyen?  ¡¡A que se lo cuento a tu mujer!!

Él:  ¡suspenderé el viaje a Italia, si no entras en razones!!

 Ella: Yo informare de todo esto a Irene.

Dorita: Mama  deja a papa y  yo te cuidare!!  Viviremos las dos en mi casa heredada,  si me perdonas lo del  pasado día. Ho mira mucho mejor,  hazle caso a  Diego que te quiere mucho…

Inés:  ¿Como sabes tú eso?

Dorita:  El whasApp, ¡¡cuando vas al Baño!!

Dorita e Irene:

Hortensia Alcala.

14/10/2014

 

 

viernes, 10 de octubre de 2014

Destello de una estrella


   (Destello  de una estrella)
 Episodio XI
 

 

 Camino a casa por la calle Okendo,  cercano a la vivienda de su  propiedad, ya que la heredo de su difunta abuela.    Dorita  invita a su mamá a subir unos minutos, desea  ventilar un poco la casa que con tan buen gusto y capricho tenia  Dora. -Irene aunque  se siente algo molesta por la decisión de su madre de dejarle en herencia la casa a su nieta  única  hija de Irene.  Pues esta acepta la invitación y le acompaña a la chiquilla que con ilusión y alegría   se dispone a enseñarle y comentar a su mamá, todo y cuanto va viendo a su alrededor.

 

El sol del otoño, se cuela por cualquier rendija de las ventanas de madera algo envejecidas y quizás fuera de moda” pero así le gustaban a ella. Tal como los cristales nada de aislantes!!  El ruido de la calle es vida,  al igual que la luz, y el viento. ¡¡No debemos   sentirnos como las sardinas en lata!! Para combatir el ruido  cuando no me apetece oírlo...pongo música. Me gusta escuchas las risas  de los niños cuando salen del colegio...que charlan y ríen todos a la vez, creando un coro de voces alegres y dinámicas.  También el murmullo de los enamorados y sus risas de felicidad.

             Alguna que otra discusión de  parejas mal avenidas...pero reales, ellos sabrán sus motivos de discusión; y como  solucionarlo!! Todo esto  respondía Dora a su  yerno cuando le decía que  debía poner ventanas aislantes, cosa que ella siempre respondía que le gustaba sentir la vida. Oír  el ruido  para no sentirse sola.

 

La joven Dorita, se sienta frente   el escritorio y tocador de la casa.  Pasa unos instantes   mirándose en el espejo, mientras sostiene en su mano derecha un lápiz de labios que en sus días  usaba la abuela. En tanto mira la foto   sostenida por un porta fotos de madera...se pinta los labios,  se ondula  la melena aunque  su cabello es negro, que no “rubio. Se viste  un vestido   ya pasado de moda ademas de señora mayor, que tomó  del armario; también unos zapatos de tacón   que para adaptarlos a su pie tubo que introducirle   unos algodones de colores que encontró en el  cajón del tocador.

Conectó  la computadora  y buscó  la música que escuchaba  Dora... clic al bolero CUANDO VUELVA A TU LADO,  instrumental romántico, el  favorito de Dora...siguió los pasos que indica  a pie del archivo,  iniciando el baile en coreografía. 

 

Irene en principio  se molesto, pero en vista de que  en todo  contraria a la chiquilla,  se viste otro zapato de su Madre, y  sigue los pasos de Dorita, como quien inicia un baile por primera vez;  la niña la mira entrecortada, pero continua, dando los pasos iniciales.  Irene clica de nuevo el bolero y comienza  el baile con destreza y una  soltura magistral.  Se envuelve en los pasos  volteando a su hija que la sigue “atónita”.  Irene sube el volumen.... baila, interpreta, sueña por que cierra los ojos.... y es por que sueña...por que muerde sus labios....mientras sueña...y sueña.  Porque  soñando  se ve igualmente a ella. Con su madre bailando, porque  su madre sueña...mientras lagrimas riegan igualmente el rostro de Madre triste, también  su madre sueña. Y ella sigue soñando sueños mientras recuerda. El calor de sus manos,  el olor de su mesa. El tacto de sus besos de niña en otras fechas.
 El tiempo que  termina. Que la vida  a la muerte  lleva.  Un llanto  contenido  esbozando  belleza, la Madre de la niña   sonríe para ella. La música  termina... juntan sus manos ellas... un abrazo infinito 

Destello de una estrella.

 

Hortensia Alcala Garcia