domingo, 8 de marzo de 2015

A la Mujer del trabajo, 8 de Marzo




A la Mujer del trabajo.
 

Mujeres de mujeres.  Madres  de hijas.
Novias  de novios. Esposas.  “Amantes.
 Amantísimas  esposas sencillas o arrogantes.
Esposas, brillante, encendidas, o apagadas. 
 
Diste  la luz al hombre  para el bien del universo.
A tu pecho lo pusiste al poco del  alumbramiento.
Tantas caricias le diste  al hijo de tus entrañas.
Que  no pensaste que un día, otro regazo  tocara. 

La mujer  de nuestro tiempo, de inquietud está formada.
Para levantar el mundo, a pulso  y  a manos blancas.
Mientras este  se derrumba  sin agua o a barrancadas.
Mientras la barbarie azota,  por la incoherencia   que  ataña.  

Quisiera barrer  el mundo. Quisiera limpiar la casa.
De los grandes poseedores, de hacendados o hacendadas.
Revolverles   sus haciendas, sus libros o sus guadañas,
por si estamos confundidos y se curraron la pasta. 

Lo mismo a los letrados que con lupa dibujaban
la letra tan diminuta, que ni a leer  se acertaba.
¿O seria que toparon con mujeres no formadas...?
Ya  que solo trabajaron desde niñas su jornadas.
Mientras crecían  sus manos… el trabajo desgastaban. 

A la MUJER del trabajo, a la mujer de la casa.
 A la mujer del tirano, como siempre resignada.
A la madre, a la amiga.  A la que pide la calma.
A la que  llora  o sonríe;  la que quiere con el alma. 

Hortensia Alcala García


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