viernes, 17 de abril de 2015

Tu mano en mi cintura y tu rostro en mi cara


Tu mano en mi cintura y mi rostro en tu cara:

 

Te conocí mientras las cuerdas del violín  tensaba:   

Me ofreciste ayuda,  cosa  que al  instante  yo aceptaba.

 Al terminar  por gratitud;   te ofrecí mi mano,  mientras

tu  fijamente me mirabas.  Comenzamos a bailar,   con la

Música del alma.

-¿Que viste en mi….yo pregunto?  Si al momento el tacto

 de    mano me quemaba.  Y el verde de tus ojos con el

negro de los míos deseosos  de anhelos   se cruzaban.

El deslizante suelo del salón,  como plumas al aire  nos llevaba. 

Tu mano en mi cintura,  y mi rostro en tu cara.

 El pulso de los dos Y  la respiración,  al fin  se aceleraban.

                -Tu mano en mi  cintura, y tu  rostro en mi cara.

 Por la escalinata azul bajo la luna, la   brisa de la noche

Adormecidos  nos mojaba.  

                Tu mano en mi cintura,  y tu rostro en mi cara. 

El alba desvanece nuestro sueño.

 Las cuerdas del violín en llanto se desatan.  La sombra de

Tu imagen  de  mis ojos,  la luz del sol la apaga.

Contigo  te llevaste mi sonrisa contigo mi mirada. 

Mi mano temblorosa,  y mis ojos,    buscando el verde y el calor

 De tu mano se  quedaba.

 Hortensia Alcalá García

17/4/2015

2 comentarios:

Jose Luis dijo...

Todos, alguna noche, hemos sentido algo así. Una pasión arrebatada, un segundo de furia apasionada, el momento, aquel momento, ¡recuerdo!

hortensia dijo...

Bueno si, así es. Todo esto sale de mi mente, no del recuerdo. Me case con el primer novio que tuve y aun continuamos...a trancas y barrancas... La imaginación es juguetona y enredadora. Gracias