viernes, 29 de mayo de 2015

La cruz de tu traición


LA CRUZ DE TU TRAICIÓN: (tarea 4)

 

Preparo mis enseres  ya que al recibir la llamada telefónica tan urgente me apresuro a salir para llegar a Huelva, a la hora prevista. ¡Sí! Estoy algo acelerada, es que hace tanto tiempo que no estamos juntos… que no se cómo me comportare al verte, ¡¡seguro que así!!

Jon; quiero que sepas que a pesar de tu marcha inesperada sin previo aviso  no puedo  evitar al  oírte de nuevo,  que  mi corazón se acelere. Sin pensarlo más me decidí a viajar y te diré que no estoy molesta contigo, yo te echo mucho de menos, es por ello  que decido emprender este largo viaje.

La vida es así, si juntos forjamos nuestra historia de amor: los destinos  nos dictan  los caminos a seguir. Es entonces cuando encontraremos la felicidad  intentándolo de nuevo. ¡¡Si es esto lo que piensas pedirme!!

Espero que no estés olvidado de mí y al verme no tengas   duda: será en la playa que ya conocemos bien desde nuestros recuerdos. Punta Umbría, en la parte derecha por favor; allí donde pueda aparcar con facilidad y cuidar  mi coche.

Me veras vestida de blanco. El vestido, estilo Ibicenco; como recordaras es mi peculiar y favorita manera de vestir en verano. El cinto complementario será en, trenzado, colores rosa palo y rojo carmín. Sostendré mi pelo con una pañueleta en tres tonos, blanco, rosa y rojo, en cuatro dobleces. ¡Como sabes bien en la zona siempre zurra el viento!

Recuerdo vanamente, cuando en aquella ocasión… seria a poco de nuestro primer encuentro” la cuestión es que después de bañarnos, aprovechando la luz de un precioso atardecer, en tonos boreales, verdosos, cobrizos y violetas. Fue una tarde plana, tranquila, sin ventisca. - Jugueteamos dentro del agua. Tú no me dejabas de la mano en ningún momento y, me abrazabas con ternura. MMMMM…  como lo recuerdo… y se nos hizo tarde.

Después nos fuimos a cenar Pescado y marisco,  tras la cena ligera y nada romántica, sin música, la parte más divertida  la pusimos nosotros, ya que todo el rato reímos y  charlamos sin parar, todo un derroche  de sensaciones y sentires. -Después volvimos a pasear por el mismo sitio.

El fulgor de la luna, enamorada penetra al trémulo albor de la noche. Los cuerpos remostados en la blanca y brillante arena, recibiendo a los astros que se difunden en las agua y adormecen el ama.

Entre susurros  placenteros, dormimos sin notar la brisa fresca. El sonido arrullador  de las gaviotas  nos despertó del sueño mañanero. Al abrir los ojos en medio de la alborada, encontrándome a tu lado mire al infinito y  creí ver el mundo a mis pies. Por unos momentos; creí que  soñando estaba.

¡¡Me dijiste!! Espérame un momento que vuelvo con el desayuno y quiero sorprenderte. …Y, yo  te sonreí me puse en pie,  despacito fui adentrándome en el agua, sobre las olas débiles y silenciosas; por una marea tranquila. Para acentuar la sorpresa, tarde en mirar para ver tu lejanía. -En un momento ya no pude esperar y pensando en tu vuelta con la bandeja repleta del desayuno para los dos. Sentí como la arena y un torbellino de aguas ardiendo me absorbía mientras te vi alejarte abrazado a  otra… sin mirar atrás.
  Mis ojos inundados bajo el agua, apagaron mi luz dormida, como mi corazón ceso para dormir  la vida.
 

No quiero morir de amor.
 Me niego a teñir de rojo mi alegría.
 Si me pinchas una vena…no sangrare.
Si ves que se abre el clavel
de mis labios Córtalo, y deshazte de él.
En el penal de mi vida sumida en llanto esperare
el consuelo de un nuevo día, que con sus noches
consumiré.
Si en mi agonía no puedo verte, todas las rosas deshojare.
A la alborada del nuevo día yo nuevas rosas encontrare.
Como amatista y perlas cultivadas, seré por otro amada.
Mi sangre volverá; sí! volverá a sus ríos.
Galopando con latido fuerte, sintiendo otro latido
deambulando  por un solo cuerpo
 y un amor por otro amor querido.

Hortensia Alcala  Garcia

martes, 26 de mayo de 2015

Despedida al marinero

 Despedida al Marinero ( III)
Oleo: hortensia
(No te vayas esta noche) 

  No  te vayas esta noche  que llega una  tempestad,  no salgas  hoy marinero que no esta buena la mar. 
Me lo dijo una gaviota  que salió un  rato  a volar,  me lo dijo una gaviota que  sabe  mucho del mar.
 Las aguas embravecidas    no te dejaran pasar  y el barco ira a la deriva. No te vayas esta noche que no está en calma la mar.
El marinero valiente hombre fuerte de la mar, fijando en mí su mirada…me sonríe  y… con un beso se va.
Muí temprano de mañana,  entonando mi cantar, vuelvo a espérate en  la playa   a ver tu barca llegar. Esa barca que no llega,  ¿qué habrá pasado en el mar? 

-Me lo dijo una gaviota, me lo dijo en su cantar.

Tristes están  en los fondos  las sirenitas  de allá, ya no te moja el roció  en las noches de san Juan.  Ni  tus ojos se iluminan cuando tú me ves llegar. Tu mano no me acaricia con sabor a frisa  y sal,  llorando estoy  en la orilla Mi desdicha y mi penar.

            - Me lo dijo una Gaviota, que conoce bien el mar.

 No cantan  las caracolas  olvidaron su cantar.   Ni  los caballos marinos  ríen al verte llegar.   Ya no te alumbra la luna  las estrellas  ya no están. Hasta el lucero del alba se ha olvidado de rondar.
 Me lo dijo una gaviota,  me lo dijo en su  cantar,  no te vayas esta noche  que  el cielo  sin luz  esta.
Con el frio mañanero   vengo al puerto de s. Juan, el marinero no llega ¡que habrá podido pasar!  Las horas pasan… yo espero  por si pudiera  llegar.  Le pregunte a un marinero  ....y  no me quiso  contestar.

Que sola llego tu barca.
Sola me la trajo el mar,
 las redes están vacías
que  no pudieron pescar
 arrastradas   por  las olas
 el mar  las hizo  llegar,
 y  yo   me quede en la playa
 llorando mi soledad,
 esperándote  en la orilla
 que me vengas a buscar.  

 Hortensia Alcalá García

28/4/2015

miércoles, 20 de mayo de 2015

Sueño de primavera

Fotos hortensia
 
Sueño de Primavera
 

Ya huele a primavera

 a lirios encendidos

arroyos de aguas claras

fugaces hacia el río.

 

Allá en la vieja encina

la tórtola hace el nido.

Traerá de nuevo vida

Traerá  su canto vivo.

 

Lagunas que a lo lejos

recogen el surtido

que saciaran la sed

de tantos seres vivos.

 

A un lado las cigüeñas,

al otro lado el mirlo.

Lechuzas que en la noche,

vislumbran amoríos.

 

La bella  solitaria con

ojos amarillos

sonríe   a los cortejos

de búhos y mochuelos

que bajo las estrellas,

le lanzan  un suspiro.

 

La alondra mañanera,

de sueño distraído,

da paso a un

nuevo día, radiante

con su trino.

 

Mientras la gata parda

temprano habrá salido,

a saludar al gato que

la observa escondido.

 

Relinchan los caballos,

el perro… algún ladrido.

El verde de los valles

me hace soñar contigo.

…Y mientras la vida pasa

los sueños se han fundido.

 

Hortensia Alcalá García

Risa de payaso


Risa de Payaso

 


Así  fue como la risa  de payaso se fue debilitando.


Cansado, mal pagado, atolondrado y olvidado.


La flor no se deshoja, será del primero que la coja.


Si no se rompe se moja  o se esconde bajo las  hojas.


Payaso… ya no  te mojas…no sueñas, no piensas.


No ríes, no escuchas… no lloras, ya no  respiras…


¡No estás!


Te vas elevando sobre  un manto de nubes  grises y


blanquecinas,  que  cambian de  tono al resplandor


de  tus vestiduras,  alegres  ¡como tu sonrisa.


Falsamente forzada pidiendo el aplauso.

 

Risas de niños para payaso.


Hasta siempre  querido  e


Incomprendido  payaso.


Hortensia Alcalá García

martes, 19 de mayo de 2015

La cosecha del amor



 Oleo: Hortensia
 
LA COSECHA DEL AMOR:
 
 
 (Narración poética)


Que puedo  decir que no haya dicho. Que puedo hacer… que no haya hecho.

Si aventurada salgo a los caminos buscando mi razón y no la encuentro.

Busco mi razón de ser, mi razón de vivir-busco al amado de mi alma. Me desvelo en medio de la noche solitaria  sintiendo el frió de la soledad.  En mi corazón llevo  sellado tu rostro  oculto.  ¿Será que este amor es tan fuerte como la propia muerte?

Dentro del sepulcro celosa de su oscuridad te busco- busco tu alma  dormida  en la noche eterna. Los celos abrasan el  espíritu y te busco perdida en llamaradas. No hay agua que pueda saciar mi sed y apagar el fuego que arde en mis entrañas.

Consulte a mi destino me…me respondió  que por mí sufriendo estaba.

 Cirios encendidos que ni las muchas aguas pueden extinguir, en el sentir de una mujer enamorada. Bebería el agua de esos ríos si el poder de este fuego se acabara.

Te llamo,  ¡me respondes! - Me respondes  oigo tu voz, puedo ver tu rostro acalorado, siento tu mano en mi cara  y  tu olor  a  perfume enamorado.

Tus caricias en mi cuerpo  acalorado me hacen estremecer.

 Ya no hay muros que separen este amor que con tanto sufrimiento hemos forjado.
Caminaremos  de la mano, sembramos la cosecha en primavera. La recogeremos en verano… beberemos el zumo exquisito de la vid.  Derrochando nuestro amor ensalzaremos el himno  que entre ambos hemos forjado.
Ya la casa no notara la ausencia, ni sentirá el dolor  ya… del pasado.

Hortensia Alcalá García

viernes, 15 de mayo de 2015

Buscando el milagro del amor

 
Buscando el milagro del momento.
Oleos  Hortensia
Mí corazón te busca a manera de pavesa  débil y caprichosa,  dejándose llevar por la fuerza del viento huracanado, que extiende su esperpento poder por el infinito… Buscando el milagro del amor.
Somos Ángeles del viento, que busca  un suspiro para poder respirar.
- Lo busco en la música y  en el agua… en su color turquesa, lo busco en la luz –tambien  en el alma… llena de  de más alma;  de la que nada ni nadie puede tomar.
Esta “serenade” Lanzo al viento al antojo de encontrarte para poder amarnos… al sonido de las tensas cuerdas  que afinan su silencio…para no perderse en el tiempo…tiempo del momento. -De ese momento.
Mi “serenade” queda en el aire  al igual que mi triste lamento, invisible al viento, imperceptible al tiempo.
Hasta siempre si nos llega el milagro del momento.
Hortensia Alcalá García
 
 

jueves, 14 de mayo de 2015

Despertar la piedra


Despertar la piedra

 

Déjame amarte amor al llanto de la guitarra,

déjame ver tu mirada de luz deslumbrando

la mañana, al espejo  azul  como la fuente clara.

Déjame  llenar el cántaro con la frescura del agua.

 

Ayúdame a drenar la piedra rocosa como tu alma,

 no permitas que este amor  termine de madrugada-

como termina la noche, dando paso a la mañana,

como fugan las estrellas con el lucero del alba.

 

Mientras cantan las alondras, posadas en la ventana.

mientras despiertas del sueño  de una noche que se acaba,

como se acaban los años, como  el tiempo  pasa y calla.

 

Déjame llorar contigo al llanto de la  guitarra, escuchar

como susurran  las aguas van   desbordadas.

Mientras despiertas la piedra desde dentro de tu alma.

 

Hortensia Alcalá García

 

martes, 12 de mayo de 2015

La niña del columpio


 

La niña del columpio: 

 

Rodaban los años cincuenta, del siglo veinte. Cuando  la niña era niña.
 

Tiempos difíciles y duros. Sin  radio y mucho menos televisión. 

Como entretenimiento solo  un viejo columpio de cuerda dura, que dañaba las
 

tiernas manos con las hilachas del esparto.
 

Hija mayor de cinco hermanos.  Con doce años, la niña  paso de ser niña,
 
 a ser mayor.
 
Encantada de la vida, limpiaría la casa  y cuidaría a sus hermanos,  mientras 

sus padres salían a trabajar al campo.
 

Sofía que así se llama  la niña, seguiría en su afán por   columpiarse.
 

-Impaciente  deseaba que llegase el domingo para   balancearse en el dichoso
 

Columpio.
 

Sofía  caminaba siempre de prisa y corriendo, pues tenia muchas cosas que 

 hacer. 

 Era un domingo de invierno, cuando caminaba hacia el sitio donde pensaba
 

divertirse, con el bamboleo del susodicho columpio, de  dura y áspera soga,
 

 cuando  se   acercan unos muchachos de su misma edad,  empujándola
 

fuertemente la  invitan a   abandonar  la zona.
 

Cabizbaja y tiritando de frió Sofía se da la vuelta para marcharse a casa,  ella
 

Se dio por aludida, lo que si tiene claro es que no se doblegara en su propósito.
 

 Y  concienciada de que estos no le dejaran en paz  se marcha… ¡pero volverá! 

Camino a casa y en vista de que no es la primera vez que le suceden cosas sí
 

 llora y piensa a la vez que hacer en la siguiente, pues lo que tiene claro es  

que no dejara  de lado  su columpio.   

Ya,  entrando en la calle larga  camino a casa, observa como un joven de su
 

vecindad la esta mirando, a través  de una vieja ventana de madera 

agujereada por el paso de los años. Pero Sofía no está para nadie y con  

gesto brusco  empuja insistente mente la puerta  chirriante… ella no necesita
 
 llave  por  que en aquel tiempo las familias solamente tenían una llave grande  

para  todos, lo cual siempre estaría  insertada en el afechadero de las puertas.
 

Un día  de primavera,  la joven Sofía dice a su madre que quiere ir a  la vega,
 

 a trabajar, así puede comprarse  un vestido y una “rebeca” de lana, de color
 

gris, con una raya roja bordeando el cuello. Y si encuentra la rebeca con una  
 

raya roja y otra azul, pues aun mejor, ya que contrastaría muy bien con el 

vestido de color azul y  cuello  blanco. 
 
Uno de esos días  después de la cena, ya que durante las comidas tenían
 

prohibido hablar y levantarse de la mesa, “sobre todo antes que el padre”…
 
 la  madre hace un comentario al padre, sobre las inquietudes de su hija Sofía.
 
-¿Padre a esta niña se le ocurren  cosas  algo raras no te parece?
 

-Bueno… ¡Es por que ya va siendo mayor!-  responde  el Padre.
 

-¡Ella tendrá que hacer o comprar lo que nosotros le digamos,  no lo que ella
 

quiera! -Recalca algo alterada la mamá de la niña. 

-¡Mujer déjala!   …los tiempos cambian. 

Una tarde noche de domingo, al volver de la novena  a San Miguel.  Ya con su 

ropa nueva, tal y como  un tiempo atrás lo pensase, además estrenaría también  

un velo corto,   de color negro con orlas en color marfil. Lo llevaría  bien 

 colocado sobre el nuevo peinado que también quiso hacerse para lucir más su 

nuevo estilo. 

El peinado seria dos trenzas enlazadas, bordeando la parte más alta de la  

cabeza y, por encima el flamante velo. 

Al salir de la Iglesia las miradas la rodean por todas partes. –Desearía  salir 

corriendo, pero…  Alguien se cruza  por delante y le dice:  

-Nadie es tan guapa como tú.  

Sofía no sabe  que le esta pasando… solo quiere llorar. Las amigas la critican y 

no le hacen caso. El  joven al cual dice gustarle; ella no le puede ni ver pues
 
piensa que por mirar,  solo por eso esta cometiendo un pecado, y luego el cura
 
cuando vaya a confesarse le pondrá  una penitencia muy grande

 

            -El tiempo pasa y Sofía se va haciendo más y más mayor. Ahora le  

tocara ir por la calle un poquito  “encorvada,”  y es que ya es verano y le da  

vergüenza que le  abulten las tetillas   por encima de la blusa. 

-¡Joe… quiero apretarlas para que no se noten, pues los muchachos no  hacen 

más que mirármelas!  Y las amigas  me odian por tenerlas. 

Ella  realmente esta contenta pero no lo puede decir y aunque le dicen que es 

pecado tocase en ciertos sitios, la curiosidad le tienta. Y por la noche al 

meterse en la cama,  en la misma habitación que sus hermanos pues  que es la  

única que hay en la casa, a parte de la de los padres… 

 Ella  se va pasando sus pequeñas y finas manitas por los  duros bultitos, algo 

que le agrada mucho. Sin embargo…  todo esto, la vuelven a desesperar.
 

 ¿Por qué todas estas cosas me pasan a mí  antes que a mis amigas?  

Sofía cuenta todo esto a una vecina seis  años mayor que ella. Esta le  

Aconseja que no tenga miedo a nada ni a nadie. Que la gente es muy criticona, 

 pero es  por envidia. Esto le da mucho que pensar a Sofía  que no se le

terminan los  problemas.  

Una tarde  que  pudo conseguir el columpio sin esperar para balancearse, pues ella  

 estaba sola y disfrutó  del buen tiempo y la tranquilidad, columpiándose
 
a  sus anchas. Mientras sus cabellos  al viento acarician sus mejillas.  

 Cuando se da cuenta de que algo nuevo le esta pasando... Intenta averiguar el 

 por que de su malestar, pasando sus dedos  bajo el vestido azul, se nota 

mojada…- Salta rápidamente del columpio y  se marcha corriendo.  Solo ve 

 una persona en el trayecto,  que intenta ayudarle por si le sucede algo.  

-Al acercarse,  ella  le suelta una  gran bofetada. Y sigue corriendo  hasta casa  

de  su  mejor amiga y vecina;   le pregunta si por eso que le pasa es que  esta 

 enferma  pues tiene molestia y mancha de rojo, por lo cual le da miedo. 

La vecina será quien la ponga al día de el por que de todos estos cambios en el 

cuerpo de las personas  -¡Pues vaya peste de cosas que nos van pasando al hacernos
 
mayores! - Es el único comentario que hace Sofía.  

-Pero… ahora que no se te acerque ningún muchacho” que  las muchachas  

nos podemos quedar embarazadas.  

¡Esto si  que le da que pensar a Sofía!  Que nada mas ver a  su vecino, le pone 

 una  mala cara que no puede con ella. 

 ¡Por cierto! Esa misma tarde  cuando Sofía sale de casa a comprar algunas 

 cosas   que  le ha mandado su madre, se encuentra con el chico. 

Hola Sofía,... ¡No, no corras… solo quiero decirte  si quieres mis tebeos,  para 

 Leerlos… se que te gustan!  

-Bien  dámelos pero sin  tocarme ni las manos. -Le dice la  joven  algo más  

tranquila. Pues la explicación de su vecina le ayudo mucho a comprender.
 

 

Un año más tarde…

 

Sofía  Continúa creciendo y cada día que pasa siente más atractivo, 

 y curiosidad  por  las  tendencias y la moda femenina, en todos los aspectos,   

algo   que  tan solo sabe valorar su ya entonces buen amigo y vecino, Fernando. 

Aun con el paso del tiempo, las  amigas continúan con  las críticas y malos  

humos  hacia Sofía. 

Fernando es    un joven    simpático y muy apuesto…mala cosa para la joven 

por eso de las envidias de sus amigas una vez más.   

Este mismo verano  el joven  y su familia  se marchan  a trabajar de 

 temporeros  en la recogida del algodón. 

 Sofía le hecha mucho de menos, a penas sale de casa. 

Aunque ya es mayor ella sigue acercándose hasta el columpio. -Se sienta en 

el,  viendo la puesta de sol, que la va deslumbrando. Mientras ella sueña,  

sueña y sueña.  

 ¡Fernando,  me as engañado, pues ni siquiera te despediste!  Ni me diste mí 

 pañuelo, el que te presté para sacarte la mota que te entró  en el ojo, Yo creí  

que  éramos amigos, ya solo me queda este columpio como recuerdo. 

Sofía al cumplir los quince años,  harta de soñar con lo imposible… se 

 marcha. Alguien le prometió  que muy lejos podrá trabajar en fábricas y no a la  

intemperie. Y ganar dinero para vestir  como a ella le gusta y, proporcionar el  

bienestar de sus  padres y hermanos. 

 

Seis décadas más tarde… 

 Ya pasado el tiempo se marcha la niña.  Muy lejos del pueblo ya vive la niña. 

 Que suspira y llora siempre que se acuerda. De la vieja soga colgada en la 

 encina. Del joven vecino… también su  vecina.  

Años de silencio sin cuerda  ni encina.  Sin dulces recuerdos,  ni amargas 

 desdichas. Ni trenzas ni velo. No llevo rebeca ni vestido nuevo. No soy una 

 niña ni pretendo serlos, ya nos vienen otros pisando el terreno.  

Deja que me mire un poco al espejo, por si las arrugas son solo el reflejo, de 

  esta luz tan pobre… ¡me comprare otra, que no tenga arrugas ni cabellos 

blancos!  Guardaré mis manos dentro del bolsillo, les pondré más cremas y 

 nuevos anillos. 

Ya pasan los años, años de silencio, y  llega la hora de volver al pueblo.  ¡Lo 

 encuentro mas chico! ¿Oh es que no me acuerdo? La calle empedrada, los 

 vecinos nuevos, hacen que me olvide,  de todos aquellos. 

¿Donde están los míos? que ha sido de ellos. Pregunto  a la gente y escucho 

 silencio. 

 Donde están los hijos, donde están los nietos…onde están los años 

que pase con ellos. Donde mi vecino ¿Oh  fue solo un sueño? 

Nadie me conoce…  ríen en silencio. Parece que el tiempo no pasó por ellos. 

Husmean, susurran cuentos y más cuentos. Que si la vecina. -Que quienes han 

 vuelto. 

 Las tristes campanas ya tocan a muertos. 

 Del  viejo columpio  yo les estoy viendo.

¿Quien es aquel hombre? Se acerca en silencio, 

le tiemblan las piernas, blancos sus cabellos. 

¡Deja que te ayude no caigas al suelo! 

¿Por qué llegas tarde? ¡Sabes que te espero! 

 No tengas reparo, no me tengas miedo.  

  En el otro mundo junto  estaremos. 

El sol me deslumbra frente al cementerio. 

No pongas tu mano sobre mi cabello.  

 Las tienes más blancas que los  propios  muertos.

 Que nos dejen juntos  por siempre aquí dentro. 

Como  mariposas eternas seremos. 
 

Hortensia Alcalá García