lunes, 24 de agosto de 2015

El Alzheimer


(El Alzheimer)

 

 ¿Quién soy yo?
 

Doctor: a veces no puedo recordar  adónde iba y… me vuelvo pero no  encuentro el recuerdo.
 

Doctor: el sueño me pesa, me  rinde, me duermo  pero al despertar, no-no, ¡recuerdo yo!  ...oh!  ¿Es que me olvide de cenar?
 

Doctor: me siento cansada, me enredo al hablar, me pesan las piernas solo al caminar.

 

Doctor: cada vez me agrada más la soledad,  solo deseo que me dejen en paz.

 Sonrió sin causa, todo me da igual.
 

Doctor: Sonidos constantes chirrían en mi sien. Danzan marionetas con hebras de seda confunden mi ser.
 

Quiero que me ayude - doctor;  a encontrar palabras que a medias deje.  En mi pensamiento  reposando  quedan mensajes recuerdos de cosas que ame.
 

Ya no escucho a nadie, nada me interesa, solo algún recuerdo lejano  guarde.
 

Desde mi remanso,  maldigo a mi mente que me abandono. No pedí al destino  afanes  triunfales.  Fortuna ni  fama....solo algo de amor.  Mis  pies y mis manos  y unas hebras finas que  maneje yo.
 

Doctor: Puede usted decirme… solo-solo  ¿quién soy yo?

 

Hortensia Alcalá García

 



 

martes, 18 de agosto de 2015

Ojos de diamante


(Relato real)

(Ojos de diamante)

Diego, como cada tarde  descansa  sentado sobre la pared del huerto de su propiedad, coronando el cerro de la  calavera  desde  el cual pierde la vista  vislumbrando la belleza natural de grandes encinares y  olivos  entremezclados con bosque de  jaras, retamas, algunos alcornocales  y de más tipo de arbolados y plantas aromáticas, que en primavera crean un precioso jardín natural de diferentes olores  y colorido. Las aguas del pantano proporcionan un  ambiente limpio y fresco al paisaje.

Es la última tarde de mi visita al pueblo donde nací. Situado al sur de  Cáceres. Cuando dando el último paseo por las inmediaciones del pueblo, me encontré con uno  los des vecinos que aun viven allí. Me llamo la atención  verle allá en lo alto extendiendo la vista hacia donde podía alcanzarle.

 Hola Diego ¿Cómo te va? ¡Le pregunte! Y con voz temblorosa el me relató sus vivencias.

Diego me contó  que  a pesar de su edad le gusta ser útil y trabajar en el huerto. Que el mismo sembró las patatas y las cebollas. Y muchas rosas y flores para su señora, que me comenta que le gustan mucho.

 Diego pero con tanta sequía ¿Cómo consigues recoger algo de cosecha? -El me contesto: ¡¡Ven acompáñame y te diré el secreto!! -¡Mira  este “trasto” como seguramente lo ves tú! Pues  se llama un generador de energía, funciona con gasoil.  Lo elabore  aprovechando piezas de desguace  de coches y camiones viejos. Mira esto es un tubo de escape de un antiguo camión de marca Lancia-luego estas piezas  son del tambor de una lavadora las utilice para hacer  el ventilador. Esta enorme manguera lleva el agua  extraída con la bomba, la cual utilizo para regar. ¡Ves en aquella arqueta! recojo toda el agua para cuando la necesito.

            ¿Diego y este artilugio que es?

Eso es un comprensor de aire, que funciona gracias al motor de un coche ¿tú te acuerdas del dos caballos de Citroën? pues así  era el motor.

¿Qué es? ¡Pregunte! Señalando a otro “artilugio” como por ignorancia les llamo yo.

Eso es una rotaflex y esto un yunque y un martillo.  Esto una  autógena,
 ¡dame esa barra de hierro y apártate- ves  que parecen fuegos artificiales!!

            Si que  susto me has dado parece que te estás quemando.

Este remolque con techo de hojalata es donde comen y duermen los conejos, en aquella chabola entran a dormir y ponen los huevos las gallinas.  También andan por ahí unos cuantos pavos y patos.

¡Mira fotografía a las gallinas y conejos!, ¡mira qué bonitos los blancos que pequeños!
Por la tarde mi mujer viene a recoger los huevos y algo más que necesite  para comer.
            Diego: ¿Tienes miedo a la crisis?
 ¡El no me contesta- qué abra pensado!

            ¿Cómo se llama tu perro?
Capitán me responde.          
              ¿Por qué Capitán?
Por que manda más que yo; contesta Diego mientras  extrae un pañuelo  del bolsillo del pantalón algo desgastado  y roto pero que le gusta porque es más fresco  en verano.
  Mirando a la lejanía se pasa el pañuelo un par de veces por la cara y vuelve a mirarme retomando la conversación.
Diego a sus 76 años me hablaba   de cómo fue su vida. El quería estar aun como para trabajar pero como él me decía  repetidas veces… (Esta maldita hemiplejía)-No me deja hacer nada, no tengo fuerza  para arar la tierra…lo intento con esta mulilla  que me prepare con piezas de tractores viejos  y una vertedera, que es la que utilizo para esta  labor. Pero me  fallan las fuerzas, por lo cual a veces me “cabréo”  y mucho,  me siento impotente…!!

            ¿Te ayudan en estos trabajos?
Mi mujer me ayuda algunas veces, pero ella tampoco tiene fuerzas… Alguna vez mi nieto que  como tiene que estudiar…!!

Otra vez nombraba a su mujer  que según él  es lo  mejor y más importante  que le  ha ocurrido  en la vida.
Por eso cuando me contaba algo de la juventud   la nombraba y los ojos le brillaban como diamantes. Bajo sus cabellos plateados  con   voz temblorosa  el  susurro… ¡Ella es mi vida!

Diego me miro y me preguntó  que me  había entrado en los ojos y  que me había pasado en la voz…

             Yo le conteste- ¡no es que parece que está enfriando el tiempo…! Mientras puse mi mano sobre la de este hombre valiente pero algo quemado  con el destino en los últimos años de su vida.

Ambos callamos unos instantes…, yo rompí el silencio y le dije- Diego tira de tu nieto, dile que te ayude, dile que le necesitas  algunos  ratitos, que te ayude, dile cuanto le quieres. No le metas prisa  pero recuérdale todo el rato que el vale mucho, que es un chico fuerte. Que no es un maltratado por ayudar a su abuelo y  a sus padres.  Sino que es todo lo contrario ¡Díselo Diego! Algún día te lo agradecerá. El contara a sus hijos todo lo que le enseñó  su abuelo. Cuéntale que nosotros ni siquiera pudimos ir a la escuela. Y no dimos pena a nadie. Que lo poco que aprendimos fue acudiendo por las noches a unas clases  cuando por la mañana tempranito ya teníamos que estar en el corte de nuevo. Recogiendo algodón y tabaco. Sin dar pena a nadie. Que no podíamos dormir de cansancio y de  lo poco que comíamos. Y no dimos pena-Diego…!!

Nos llego el atardecer sentados en la pared del huerto charlando. Yo también le conté cosas. De cuando me marche del pueblo, en el año 1962. En busca de trabajo para enviar dinero a la familia, le dije que yo también era una niña. Que lloraba por las noches porque estaba sola, sin mi familia y tenía edad de estar yendo a la escuela. Y no fui… ya que tenía que trabajar  en la fábrica.

            Diego me pregunto  si en el norte cuando me marche en busca de trabajo  me trataron bien o mal. Yo le conteste…que como la única intención que llevaba era la de trabajar y ganar dinero  que se necesitaba en casa, no me di cuenta de cómo me trataron. Cosa que en este momento sí  puedo contestar.
Si, me trabaron bien,  ¡¡cómo no  iba a ser así!!  Si he  podido aguantar toda una vida… Cuando me he dado cuenta  ya soy mayor. Muy mayor. Lo mismo que me he fijado en que viví la vida algo al revés ya que ¡viví para trabajar! Y creo que fue mi gran equivocación.  Tendría que ser “Trabajar para vivir”. Pero ya es tarde.
Creo  que mi vida es  diferente a la de otras personas, ya que es hoy en día cuando  retinada del trabajo  por edad, estoy aprendiendo muchas cosas que antes no pude aprender. Y estoy contenta.
De vuelta a casa  tras pasar esos días en el pueblo, me he dado cuenta verdaderamente   de donde soy… una vez recorridos los más de 500 kilómetros de distancia, desde el sur hasta el norte,  al pasar  el nuevo túnel el cual entras en Alaba y sales en Guipúzcoa. Desde la cima me pareció ver un mundo diferente. Un mundo verde, floreado lluvioso, soleado. Mi corazón latía  a todo meter. Creo que ya he  contestado muy bien a la pregunta de mi amigo Diego.

Ya, en casa;  tras  descansar un poco, me siento en mi sitio favorito, desde donde normalmente me comunico con familiares y amigos. Entonces quise decir a todas las familias del pueblo   que viven repartidos por todo el país y parte del extranjero. Desde mis torpes conocimientos de los medios más modernos que conocemos como es Internet. Les dije que estuve allí… Se lo recordé así.

Ya he vuelto del pueblo:

Decir que todo estaba precioso, ¡como debe ser! También el tiempo,  ya que tuvimos sol  y calorcito con  alguna tormenta y  a primera hora de la mañana  vi  como el pantano desapareció, solo se veía la “gran” torre, del gigante”.

Sucedió tras la tormenta, todo se lleno de hormigas voladoras  que además de anunciar a los labradores que ya podían sembrar las cosechas para el siguiente año, esas hormigas  grandes  que se pisaban en el suelo y crujían…  al caer en el agua del pantano, servían  como alimento para  los patos,  peces y, demás especies.
Desde el puente se apreciaba como si fuesen hojas secas del otoño, creando una gran afluencia de especies, que buscaban su buena parte del sustento de (hormigas), con grandes alas que iván soltando por todos lados, creando en el suelo una gran alfombra transparente.
También les dije que  al alba me despertaba para escuchas los tonos de la alondra mañanera, ¡Pero esta se durmió… Ya no canta a la aurora!!
Que siguen las cigüeñas, la lechuza  y el mirlo, que en la noche callada vislumbran amoríos.
Que la Virgen esta en el pueblo. Que se traslado a vivir unos meses mientras le arreglan su casa del campo. Decir que nadie ni nada es más guapa que ella.

Decir que yo me senté en un banco  ante ella para mirarle  y quedarme con su rostro en las retinas “Como si no la pudiese  volver a ver”.
 Decir que le pedí algo…que sepa que no me gusta la oscuridad- le pedí como siempre le pedimos.

Decir que como siempre que estoy allí,  salí cada noche a dar el paseo por el pueblo, cuando solo encuentras  en las calles un silencio roto por el murmullo de las conversaciones desde dentro de las casas, habitadas la mayoría por aquellas personas que  no se marcharon, que fueron valientes y se quedaron.
 Me gusto ver cuando caminaba, como  las luces tímidas de las viviendas habitadas sorteaban rayitos de luz… que me  alertaban  de que aun están despiertos. De que viven. De que aun  están.
Pude ver  como las cortinas metálicas se movían con el viento  en la noche, como si  alguien fuese a dar un paso adelante a través de ellas  para disponerse a salir de casa, -Sin mirar atrás-a la calle larga o la calle chica, pero la calle.
            En la iglesia yo le dije a “ella” (cuida un poquito-de que no sea todo oscuro…).
Ten paciencia con migo, que cada día te pediré otro día-el próximo  te pediré otro mas- ¡¡así solo eso!!
Que me pesa mucho algo que no pude decir…!!
Que me da mucha pena cuando en las primeras noticias, matutinas escucho, nombrar a un numero mas… De alguna mujer, que su marido, hijo (o) antiguo compañero. En un momento dado  deciden por su cuenta el final de la vida. De una esposa, madre (o) compañera. ¿Cómo es eso? ¡Ya no me sirves! Pues ¡se  te acabo la vida! ¿Será así?

Que sepan que ante todo somos personas, mujeres. Y madres. Siempre lo más importante (Madres y mujeres…).
¡Que ya me fui por los cerros de Úbeda! Y quiero seguir con mi relato sobre las cosas de mi pueblo  cincuenta  años después.
Que en medio de la plaza han colocado una gran farola, en lugar de aquella bombilla que colgada en medio de un enorme cable, se bamboleaba con el viento a las horas del crepúsculo, cuando  la gente del pueblo salía a recoger el ganado para guardarlo…!por si acaso…Yo preguntaba cuando niña ¿Qué es por si acaso? Pero no me contestaron nunca.

            Decir que no me gustan los secretos,-que en las tumbas solo hay muertos.
Que las mariposas vuelan y vuelan tanto que pueden pasarse de un continente  a otro.
Que cuento cuentos e historias porque me gusta y no por que sepa hacerlo. “Disculpen”

Que no quiero envejecer sola.
Que quiero volver a nacer.
Que los años duelen.
Que la vida es Rosa…
Que no se haga de noche siendo de día.
Que me gustan los poemas de (IIove you poem)
Que el dolor envejece.
Que las bombas no estallen… ¿Ho! dios está dormido?
Que todos vivimos bajo el mismo techo.
 Que lo sepan. Quienes lo tienen que saber.
Que las lágrimas no nos impidan ver las estrellas.
Que lo de la crisis solo sea un mal sueño, que se va al despertarse.
 Que el fin me da miedo…!!

 “Hasta pronto”

Hortensia Alcalá  García

sábado, 8 de agosto de 2015

El mensaje de las cuatro rosas- (dueto)


El mensaje de las cuatro rosas:

 


Las cuatro rosas que al marchar

 dejé en mi ventana…

Guardaban   un mensaje.

 

El mensaje:

 

Una lagrima, unas gotitas  de  perfume,

Un beso y un adiós.

 

            “Respuesta de un amigo”

Deberías haber puesto en la ventana las flores de una planta muy chula que es originaria del Japón. Es un arbusto exótico de la familia de las Saxifragáceas, con tallos ramosos de un metro de altura aproximadamente, hojas elípticas, agudas, opuestas, de color verde brillante, y flores hermosas, en corimbos terminales, con corola rosa o azulada, que va poco a poco perdiendo color hasta quedar casi blanca.

Aclaro a la concurrencia
de qué se trata esa cosa:
no me refiero a la rosa
sino a la flor de la hortensia.

De la rosa competencia
y a la gente no lastimas,
porque eres, bonita hortensia
una planta sin espinas.

 

 

Respuesta de Hortensia:

Agradecimiento.

 

Se aclara la concurrencia,
con el nombre de las dos,
a cual refiere la historia,
de estas flores del Japón.

Siempre preferí la rosa de
refinado color; me eligieron
como Hortensia, que en rosa o en azulado
me conformo con las dos,
con tal de que a ti te guste
¡que más meda   si soy yo!
 
   Las rosas en la ventana,

 siguen expuestas al sol

pues nadie vino a  por ellas

nadie supo de su olor. 

Aun siendo bellas las rosas

diferente  en  su esplendor,

su perfume primoroso y…

 su rosado color

continúan  en la ventana.

Ni el viento  se las llevo.

 

Hortensia Alcalá García

 

 

viernes, 7 de agosto de 2015

ADONDE EL AMOR ME LLEVE



ADONDE EL AMOR ME LLEVE

Museo San Marco, Ernesto me dijo que su oficina está cerca del museo. Estoy en vía de la colonna, pero la calle es…Vía Cesare Battisti. ¡Qué perdida me encuentro por esta ciudad! -Pero soy yo la torpe… hoy también se me pasara la hora de la entrevista.

Algo nerviosa al no poder encontrar el sitio, decido llamar a Ernesto, ¡anda que también llamarse Ernesto!  Como mi vecino, el que vive en el piso de arriba.

            -Mensaje al móvil, es Ernesto; si antes lo pienso antes me llama!! Dice que estoy  al lado de la oficina; pues es el número 12: -seguro que será un señor viejo con bigote blanco, ya tintado de amarillento por el humo del tabaco. Y me saldrá la risa cuando le vea- le parecerá mal…y a la calle  sin hacerme la entrevista.  Sería un fastidio  pues tenía ilusión para marcharme a México  por el asunto del jade, ya que si me mandan a China no entiendo el idioma de los Nómadas y, no podré comunicarme con ellos “¡con lo que me gusta hablar!!

             Joe! Si esto es un Paolacio con un león a la puerta, más viejos que la pana”. Bueno en que líos me meto, pero tengo que entrar. “Esto es un hotel y  sigo adelante por un gran pasillo. Por todos lados veo al final o principios de escaleras o en cualquier recodo, estatuas de David, y el retrato de Miguel Ángel. Pero bueno con el Mármol y las alfombras del estilo Italiano en colores pastel, dan un toque especial  al largo pasillo y escalinatas, realzando la belleza del esgrafiado de algunas paredes y techos a manera de mural. Que al cobijo de altas bóvedas decoradas con los frescos de Miguel Ángel. Del mismo modo entremezclado con los graficados estilizando así el romanticismo y la delicadeza del buen hacer del gran pintor, Arquitecto y, escultor. También se dice que fue un buen poeta! Italiano. Michelangelo Buonarroti   Siempre presente en esta ciudad. Al igual que en todo el país.

Ya,  en la puerta del despacho nº 8 junto a la baranda de la escalera que sigue hacia arriba, pulso el botoncillo 3 como Ernesto me indico, no escuche pasos por lo que procedí a sacar del bolso la barra del carmín tres números más alto que el mío habitual, para pintarme los labios; y me salpico con unas gotitas del perfume que me compre junto con las medias de seda, en color natural.

             Al verme reflejada  en el brillo de una placa dorada del letrero de la puerta,  me distraigo y  me di cuenta que no me fije que ponía en el letrero. ¡Yo que sé, a  todo no se puede llegar!

No salen a abrirme. Me siento en la escalera, saco el móvil y está sonando el dindoneo, del chat. Miro en mi blog (http://hortensianorte.blogspot.com.es/ ) Alguien dejo un comentario. (Chica especial, me encanto tu poesía)  escucho pasos y me pongo en pie…  ¿tú?

No sé como estoy viva del gran susto que me lleve. Ernesto no tenia bigote, ni era un viejo gruñón. Con una media reverencia me invito a pasar, mis pies no querían…pero mi cabeza les contradecía. Entré me senté frente a Ernesto sin elevar la vista para nada, mirando al suelo le respondí a algunas preguntas. Me levante para marcharme… el también. Se puso delante de mí con un sobre grande en la mano, también un par de cajas en papel de regalo. Se planto de rodillas, extendiendo los brazos…

Y  me dijo!!

¿Quieres la miel del color de mis ojos? Y tras recítalo entre ambos,  agotando las últimas palabras  me entrego el contrato de trabajo y me ayudo a desenvolver el regalo.

Un anillo de oro blanco con piedras de jade. También el colgante del mismo mineral que el mismo me colgó en el cuello   mientras continuamos recitándonos la poesía.

¿Tu quieres la miel del color de mis ojos?

Hortensia Alcala García

miércoles, 5 de agosto de 2015

Un palpito de amor


Un pálpito de amor 

 

La lluvia vespertina cesó. Noche  sosegada; mientras los sueños  reposados dan paso a la alborada de un mágico día, que  me  quedara gravado para siempre.   Horas más tarde conocería a alguien especial en mi vida- alguien que a buen seguro me hará despertar del letargo de tantos años de soledad. 

Voy al aeropuerto a  recibirle: Llego a la vez del aterrizaje de uno de los primeros vuelos de la mañana,  en el que viene la persona tan esperada.

 Me parece estar tranquila… pero un cosquilleo me recorre el cuerpo  a la vez que la sonrisa hace presencia en mi cara. 

Al alcanzarnos  con la mirada… un pálpito”  sé me hace sentir en el alma,  que al saludarnos   note que tu mano me quemaba, como el fuego de una lumbre,  cuando se queman las jaras.

Sin rumbo fijo… nos fuimos paso lento de mañana. Solo el canto de las aves  en los parques se escuchaba. 

A la sombra del  tilo, en el camino  nos sentamos  para  amarnos.

Junto a ti  inhale el perfume de la dulce  flor y,  sorbí  de tu boca el más ferviente sabor del que puede saborear una mujer con el alma enamorada. 

Este día  seria inolvidable para mí  y a buen seguro… para ti que tan solo te encontrabas.

El canto arrullador del pájaro jilguero desde su nido nos regalo su trino.  Mienta  acariciándonos al susurro, del amor la  ternura se palpaba.  

 

Hortensia Alcala García