lunes, 2 de mayo de 2016

Amores tardios (El amor a los 60)


AMORES TARDIOS

(Episodio I)

 

 

            ¿Qué tiene de malo el amor después de los sesenta? La soledad no es la mejor  compañía.

            Vivir plenamente  enamorados…o enamorarse en  la última etapa de la vida puede ser el mejor  remedio ¡Y no se compra en farmacias!  Se gana en salud, sin gastar un € en medicinas para el dolor “aburrido” o el sueño que no llega.

 

            Mujer no te arregles y te pintes los labios sólo para salir  de compras  rutinarias.

 No esperes todos los días a que te visiten tus familiares; ellos lo harán cuando tengan ganas o tiempo libre para ti.

            Si vives acompañada y mantienes el amor de tu compañero; ponte guapa para ti y para el. No te descuides, ni  descuides el amor.

            Si vives sola porque tu compañía se fue  lejos para no volver, porque se le acabo la vida.  O en su caminar  se topó  con otros ojos y otros labios, al que se le fue su mirada…porque nuestros propios ojos nos traicionan a veces... ¡eso es así!

            -Entonces ponte guapa para ti. Ya lloraste lo suficiente. Píntate el pelo...encuentra tu estilo...ponte carmín en  los labios...laca en las  uñas...y  sal a pasear. Toma la luz del sol, busca con la mirada las cosas bellas que tendrás a tu paso. Sonríe  a la vida, que tu aun eres eso....vida.

 

            El día menos pensado, alguien en alguna parte  te dirá - tienes unos ojos preciosos y unos labios.... ¡madre mía- tus labios!

Entonces tú te quedaras callada, pero le sonreirás agradecida porque  tu autoestima hace mella  en ti.

Primer punto: Te sentirás  tan bien que en unos días solo pensaras en esas frases!!! Que recorrerán todo tu cuerpo activando algo que dormía dentro de ti, sin tu darte cuenta que  lo tenias y es  que estaba dormido. Lo cual me temo que aquel dolor “aburrido” en unos días no necesitas tratarlo ni el de  buscar el sueño  ya que este llegara cada noche... dulce, muy dulce.

 

En unos pocos días;  la memoria nos juega malas pasadas y no conseguirás recordar su rostro, pensaras-”Va eso se lo dirá a todas, además guapo no me pareció... ¡joe! Pero me gusto su sonrisa, y su voz. Entonces saldrás de nuevo a la calle, sabes bien por donde le podrás ver otra vez.

            En el  gran parque  verde, al lado de  unas plantas de jazmín;  a punto de reventar ya para mostrar  sus pétalos perfumados inconfundibles, “allí estará” con el paraguas en una mano y con la otra intentando encenderse un cigarrillo...ese cigarrillo que aprendió a fumar en su adolescencia  y que no es capaz de retirarlo de su vida.

 

            El se dará cuenta enseguida y se acercara a ti, que te quedaste como una pasmarota -cohibida haciendo que buscas algo en el bolso  mientras la lluvia fina  del día desapacible cae sobre tu pelo. Te sientes incomoda  al pensar que estarás feísima con el pelo aplastado o que el tinte de este  te escurre por la frente ¡que bochorno!  Pero él se acerca y te cubre la cabeza con su paraguas replicando -Qué guapa estas con el agua escurriendo por tus ojos. Me encanta ese peinado, al igual que tu color del carmín ¿es nuevo?- ¡¡En este instante, te gustaría salir corriendo pero no puedes!! Tienes que conseguir poder verle bien,  las expresiones al hablar, el brillo de sus ojos que te miran tranquilos sosegados. Esto te tranquiliza y te sientes en el cielo. Así cada día desearas que llegue el siguiente, y esperar juntos a que cese la lluvia, salga el sol, ver si se abre la flor...y no solo la del jazmín que esa se abrirá ¡fijo!

 

Hortensia Alcalá García

 

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