martes, 18 de abril de 2017

Declamando por fe: Desde la lejanía.

Declamando por fe: Desde la lejanía.
Declamando por fe: Desde la lejanía.

Romería: Virgen del Casar.

 

Surcando el sendero, en la fresca

mañana, descalza por los regatos,

camino hacia tu morada,  para pedirte

un poquito que en tu día me ayudaras.

 

Pido perdón si me excedo, pidiendo

a cambio de nada. Mientras el pueblo

 te reza, mientras tus fieles te cantan.

En otro verde del valle, una vida se desata.

 

Algo se agrego a su cuerpo, de joven madre

adorada. Mientras tu fiesta festejas, ella dormida

se presta a lo que el destino le guarda. En tanto

yo vagare como un duende, desde tu ermita a su cama.

 

 La amarrare con cadenas por

si el cielo la reclama, solo te pediré ayuda,

que el cerrojo tu le echaras, que no la dejen

 pasar... es aquí donde hace falta.

 

Si algo tienes que pedir, yo me presto  voluntaria.

Al otro día llego al mundo!! Y no es hora que se vaya.

 Para celebrar con ella, su aniversario, y su estancia.

Esperando tu bondad rezare junto a su cama.

 

Con lagrimas  regare los caminos que tu andas.

Los fieles en procesión con cántico te agasajan,

es por eso en este día, no nos niegues tu mirada.

Cúbrela bajo tu manto, no te olvides de ayudarla.

Gracias mil gracias te doy, con el fervor de  mi alma.  

 

Hortensia Alcalá García

sábado, 8 de abril de 2017

La cosecha del amor


 

LA COSECHA DEL AMOR:

 (Narración poética)


Que puedo  decir que no haya dicho. Que puedo hacer… que no haya hecho.

Si aventurada salgo a los caminos buscando mi razón y no la encuentro.

Busco mi razón de ser, mi razón de vivir.-Busco al amado de mi alma. Me desvelo en medio de la noche solitaria, sintiendo el frió de la soledad.  En mi corazón llevo  sellado tu rostro,  oculto.  ¿Será que este amor es tan fuerte como la propia muerte?

Dentro del sepulcro celosa de su oscuridad te busco- busco tu alma,  dormida  en la noche eterna. Los celos abrasan el  espíritu y te busco perdida en llamaradas. No hay agua que pueda saciar mi sed y apagar el fuego que arde en mis entrañas.

Consulte a mi destino me, y  respondió  que por mi sufriendo estaba!!

 Cirios encendidos que ni las muchas aguas pueden extinguir, en el sentir de una mujer enamorada. Bebería el agua de esos ríos si el poder de este fuego se acabara.

Te llamo, - ¡me respondes! - Me respondes. Oigo tu voz, puedo ver tu rostro acalorado, siento tu mano en mi cara.

-Tu olor;  con perfume enamorado. Tus caricias en mi rostro sonrosado me hacen estremecer.  Ya no hay muros que separen este amor que con tanto sufrimiento hemos forjado.
Caminaremos  de la mano, sembramos la cosecha en primavera. La recogeremos en verano. Beberemos el zumo exquisito de la vid. Derrochando nuestro amor ensalzaremos el himno  que entre ambos hemos forjado.
Ya la casa no notara la ausencia, ni sentirá el dolor  ya del pasado.

Hortensia Alcalá García