miércoles, 20 de junio de 2012

TE ENCONTRE POR UNA BOLSA DE SPAGHETTI


TE ENCONTRE  POR UNA BOLSA DE  SPAGHETTI:


Viernes de un día de junio. Llego al aeropuerto de Barcelona, dos horas antes de lo previsto. Me dirijo a la cafetería a tomar algo, mientras llega la hora del embarque.
No parece haber saturación la crisis se hace notar, se viaja lo justo y necesario.
En la cafetería   hay una mesa libre, me siento y pido un café con leche. De mientras  miro  los mensajes del móvil y como me da tiempo entro a Internet. Algo me llama la atención;  en la silla de al lado alguien se olvido una bolsa  de compra con algo dentro.
Continúo mirando los mensajes. Entro al facebook,  en el momento que me llega una invitación. No suelo aceptar  tan fácil pero  sin pensarlo la acepte. Y continué ya  mirando las últimas noticias. Nada nuevo por cierto: Más crisis… más de lo mismo recordar viejos asuntos mientras tapan el actual. ¡Políticos de mierda! -Solo me queda de interés las noticias del tiempo.  Que los deportes al igual que la política y el fútbol  invaden todas las horas de tv. Lo cual  terminamos los antipolíticos…! Antifutboleros!!! Sentados ante el PC. Pues en las computadoras tenemos un abanico más amplio y más neutral…Dentro esta el mundo.

Megafonia;  avisa  que los vuelos de Italia   se adelantan por posibles tormentas.
Tras unas cuantas peripecias, por fin ya tomo asiento, ¡como siempre algo nerviosa!  Tengo el número 3 de asiento, en el 5 se sienta un hombre que viaja con poco equipaje. Me llama la atención por que me mira, pero no a mí  sino a mi equipaje de mano.
Yo: vuelvo a conectarme al facebook;  solamente un amigo conectado…. es el nuevo contacto, el que acepte en el aeropuerto. Nos saludamos, y me dice estar de viaje, yo le digo lo mismo.

Me pregunta si me gusta el Spaghetti   Si por supuesto le respondo. Sonreí…el compañero del asiento nº cinco también sonreía; pero la risa es contagiosa”  por tanto no me extraño. 
 El: me pregunta que a donde me dirijo, -le respondo que a Italia, que viajo hasta el domingo, que me reuniré con alguien en la Toscana. El responde que por eso me gusta el Spaghetti, hace unas risas de las del teclado... (jajajaj).  ….y que coincidencia que el hombre  del asiento vuelve a sonreír. Por cierto unos 20 años menor que yo. Y con unos ojos preciosos…(el muchacho).

Este viaje no esta siendo nada cómodo aunque voy distraída, pero el aparato se mueve mucho el fuerte viento se hace sentir. Y se perdió la cobertura y el modo Avión.

-Ya recuperado  todo ello, volvemos a la conversación.
El: ¿Qué te gusta de la Toscana?
Yo: pues me gusta el olor a pueblo, el olor a mar. Y me encanta la Campiña en verdes diferentes entremezclados con la vid. Las largas veredas, que te acercan al lado de   enredadores riachuelos. Que me hacen recordar a mi tierra nativa. Junto al but  but  de las Abubillas, mientras taladran el barranco abriendo el hueco donde pasaran un tiempo   mientras anidan y sacan sus pequeñas avecitas. Los  repicoteos  y repiar, de otros muchos pajarillos que se adelantaron  en primavera y ya están acabando el engüeramiento para sacar a las nuevas crías.

El: Y que mas cosas te gustan?
Yo: me gustan las noches  de Florencia; pasear por la   calle  empedrada, escuchando el taconeo  del calzado femenino, genuinamente sexy y tan alegre como elegante. Al modo de vestir la bella mujer Italiana.
También con el perfume floral que genera las flores en los antiguos  pequeños balcones y ventanas. O colgados de las fachadas. Y grandes y  viejas tinajas con  plantas diferentes, como la surfinia, o las petunias etc.  Y más reates.
 También me gusta   Por la noche  visitar en buena compañía el sito más divertido a mí manera de ver. El wine-bars o cocktail-bars.   Que ofrece buena  programación,  como la posibilidad de escuchar buena música en vivo. Y también se puede escoger entre diferentes espectáculos de teatro, o  la ópera y ,cinema.   Todo un gozo la verdad. Recuerdo que allí vi  por primera vez a Luciano Pavarotti que interpreto  la canción  Recondita armonia; Y escuchándola  me sentí algo desplazada y mi alma entristeció. Por que no tuve a nadie a quien mirar a los ojos y sonreír.

Fue en ese momento al tiempo ya del aterrizaje…cuando volvimos a cruzar nuestras miradas el joven del asiento  nº5. Él dio un paso adelante, sin dejar de mirarme y me dijo: Puedo ayudarte?  yo no llevo equipaje… lo perdí.  Sin retirar la mirada de  la suya. Le ofrecí la bolsa, que encontré en el aeropuerto. La miró  al bajar la escalera y se le cayó  rompiendo el  papel de regalo. Y me dijo adiós. …Derrame unas lágrimas!

Por la noche en el Hotel entré de nuevo al Facebook, escuché de inmediato la entrada, esta vez al chat…solo me escribió; Gracias por devolverme mi  bolsa de Spaghetti.


Hortensia Alcalá García
 20/6/2012