viernes, 7 de agosto de 2015

ADONDE EL AMOR ME LLEVE



ADONDE EL AMOR ME LLEVE

Museo San Marco, Ernesto me dijo que su oficina está cerca del museo. Estoy en vía de la colonna, pero la calle es…Vía Cesare Battisti. ¡Qué perdida me encuentro por esta ciudad! -Pero soy yo la torpe… hoy también se me pasara la hora de la entrevista.

Algo nerviosa al no poder encontrar el sitio, decido llamar a Ernesto, ¡anda que también llamarse Ernesto!  Como mi vecino, el que vive en el piso de arriba.

            -Mensaje al móvil, es Ernesto; si antes lo pienso antes me llama!! Dice que estoy  al lado de la oficina; pues es el número 12: -seguro que será un señor viejo con bigote blanco, ya tintado de amarillento por el humo del tabaco. Y me saldrá la risa cuando le vea- le parecerá mal…y a la calle  sin hacerme la entrevista.  Sería un fastidio  pues tenía ilusión para marcharme a México  por el asunto del jade, ya que si me mandan a China no entiendo el idioma de los Nómadas y, no podré comunicarme con ellos “¡con lo que me gusta hablar!!

             Joe! Si esto es un Paolacio con un león a la puerta, más viejos que la pana”. Bueno en que líos me meto, pero tengo que entrar. “Esto es un hotel y  sigo adelante por un gran pasillo. Por todos lados veo al final o principios de escaleras o en cualquier recodo, estatuas de David, y el retrato de Miguel Ángel. Pero bueno con el Mármol y las alfombras del estilo Italiano en colores pastel, dan un toque especial  al largo pasillo y escalinatas, realzando la belleza del esgrafiado de algunas paredes y techos a manera de mural. Que al cobijo de altas bóvedas decoradas con los frescos de Miguel Ángel. Del mismo modo entremezclado con los graficados estilizando así el romanticismo y la delicadeza del buen hacer del gran pintor, Arquitecto y, escultor. También se dice que fue un buen poeta! Italiano. Michelangelo Buonarroti   Siempre presente en esta ciudad. Al igual que en todo el país.

Ya,  en la puerta del despacho nº 8 junto a la baranda de la escalera que sigue hacia arriba, pulso el botoncillo 3 como Ernesto me indico, no escuche pasos por lo que procedí a sacar del bolso la barra del carmín tres números más alto que el mío habitual, para pintarme los labios; y me salpico con unas gotitas del perfume que me compre junto con las medias de seda, en color natural.

             Al verme reflejada  en el brillo de una placa dorada del letrero de la puerta,  me distraigo y  me di cuenta que no me fije que ponía en el letrero. ¡Yo que sé, a  todo no se puede llegar!

No salen a abrirme. Me siento en la escalera, saco el móvil y está sonando el dindoneo, del chat. Miro en mi blog (http://hortensianorte.blogspot.com.es/ ) Alguien dejo un comentario. (Chica especial, me encanto tu poesía)  escucho pasos y me pongo en pie…  ¿tú?

No sé como estoy viva del gran susto que me lleve. Ernesto no tenia bigote, ni era un viejo gruñón. Con una media reverencia me invito a pasar, mis pies no querían…pero mi cabeza les contradecía. Entré me senté frente a Ernesto sin elevar la vista para nada, mirando al suelo le respondí a algunas preguntas. Me levante para marcharme… el también. Se puso delante de mí con un sobre grande en la mano, también un par de cajas en papel de regalo. Se planto de rodillas, extendiendo los brazos…

Y  me dijo!!

¿Quieres la miel del color de mis ojos? Y tras recítalo entre ambos,  agotando las últimas palabras  me entrego el contrato de trabajo y me ayudo a desenvolver el regalo.

Un anillo de oro blanco con piedras de jade. También el colgante del mismo mineral que el mismo me colgó en el cuello   mientras continuamos recitándonos la poesía.

¿Tu quieres la miel del color de mis ojos?

Hortensia Alcala García

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