Los niños del hambre: El legado del Baby Boom
La generación del Baby Boom contribuimos máxime a todo tipo de carencias, a levantar un país derrotado y empobrecido. Los niños del hambre aprendimos a obedecer y a trabajar, incluso antes de saber de dónde vienen los niños o cómo se hacen.
Con el final de la guerra española y la Segunda Guerra Mundial surge el gran boom de natalidad: “los niños del Baby Boom”. Las familias crecían entre la hambruna y el miedo, dos cosas que llevarían de la mano hasta la muerte. Después de vivir la sinrazón, muchas mujeres enviudaron y se quedaron en la miseria, sin medios para sostener a sus familias ya numerosas. Algunas familias muy pobres daban a otras más pudientes uno o dos de sus niños para salvarlos de una muerte lenta y dolorosa, arrastrando el hambre, el frío y las desgracias.
Malos tiempos: algunos hombres, con lo poco que ganaban, se emborrachaban y fumaban para olvidar lo antes vivido en los frentes malditos ordenados por la dictadura, aunque la familia no pudiera comer. Estos hombres, por la noche, con poco para cenar, muchos para repartir y la mente cargada de miedos y miseria, eran invadidos por las voces de órdenes que no habían podido desobedecer para salvar sus vidas y, si podían, las de sus compañeros. Las consecuencias de todo aquello las pagaba la familia. En el hogar, fueran chozas o casas de adobes, o piedra y barro, por las noches se oían gritos y llantos seguidos de palizas. Madre e hijos abrazados, callados: “¡¡Que naide nos oiga...!!”. Cabe decir que no todos los hombres lo hacían; pero sí, ¡había violencia en aquellos años de niña! Se vivían temporadas grandes en el monte, en un chozo comunitario o individual, por lo tanto se oía todo. No se veía por ser de noche y solo alumbraba la luna, cuando alumbraba.
Tuve suerte de que en casa no nos maltrataran, pero sí teníamos escaseces. Los padres, en reuniones con vecinos o familiares, cantaban y recitaban poesía. Si ellos vivieran hoy, se darían cuenta de que lo que nos está pasando es tan similar, aunque con más adelantos y formas de preparar otra gran guerra, ¡que es en lo que están quienes están!
Desde mediados del siglo XX, con la revolución industrial ya en marcha, los jóvenes con 15 años marchamos a otras provincias del país a donde poder trabajar, al ver que los pueblos rurales no avanzaban. En el noticiario del NODO del cine mostraban al Caudillo inaugurando empresas, aunque fueran de “acería”, pero el objetivo era trabajar para cobrar todos los meses el sueldo. También en el sector textil y otros; aun siendo niñas y niños, la cuestión sería acercar el pan a la mesa y salir adelante.
Años más tarde, muy jóvenes, contrajimos matrimonio y creamos a la Generación X, también salpicada por el terrorismo y la amenaza de una gran guerra nuclear que se cernía sobre ellos, augurándoles un muy mal futuro. Nuevamente, los padres nos vimos obligados a seguir trabajando sin descanso para proporcionarles una vida mejor que la que vivimos nosotros.
Quienes ahora volvemos a padecer por otras pandemias, guerras y asaltos a la dignidad humana, añadidas a las dificultades que ya padecimos. No hay modo de vencer tanta adversidad en esta vida. Sin embargo, aún somos muchos los niños del Baby Boom, y seguimos luchando por las familias, por la vida, la paz y por la salud... para contarlo.
Autora: Hortensia Alcala García
Blog: Mis relatos y poesías
Libros: Historia y poesía
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