miércoles, 6 de noviembre de 2013

(Destello de una estrella)




(Destello de una estrella)

Episodio XI



Camino a casa por la calle Okendo, cercano a la vivienda de su propiedad, ya que la heredo de su difunta abuela. Dorita invita a su mamá a subir unos minutos, desea ventilar un poco la casa que con tan buen gusto y capricho tenia Dora. -Irene aunque se siente algo molesta por la decisión de su madre de dejarle en herencia la casa a su nieta única hija de Irene. Pues esta acepta la invitación y le acompaña a la chiquilla que con ilusión y alegría se dispone a enseñarle y comentar a su mamá, todo y cuanto va viendo a su alrededor.


El sol del otoño, se cuela por cualquier rendija de las ventanas de madera algo envejecidas y quizás fuera de moda” pero así le gustaban a ella. Tal como los cristales nada de aislantes!! El ruido de la calle es vida, al igual que la luz, y el viento. ¡¡No debemos sentirnos como las sardinas en lata!! Para combatir el ruido cuando no me apetece oírlo...pongo música. Me gusta escuchas las risas de los niños cuando salen del colegio...que charlan y ríen todos a la vez, creando un coro de voces alegres y dinámicas. También el murmullo de los enamorados y sus risas de felicidad. Alguna que otra discusión de parejas mal avenidas...pero reales, ellos sabrán sus motivos de discusión; y como solucionarlo. Todo esto respondía Dora a su yerno cuando le decía que debía poner ventanas aislantes, cosa que ella siempre respondía que le gustaba sentir la vida. Oír el ruido para no sentirse sola.


La joven Dorita, se sienta frente el escritorio y tocador de la casa. Pasa unos instantes mirándose en el espejo, mientras sostiene en su mano derecha un lápiz de labios que en sus días usaba la abuela. En tanto mira la foto sostenida por un porta fotos de madera...se pinta los labios, se ondula la melena aunque su cabello es negro, que no “rubio. Se viste un vestido ya pasado de moda ademas de señora mayor, que tomó del armario; también unos zapatos de tacón que para adaptarlos a su pie tubo que introducirle unos algodones de colores que encontró en el cajón del tocador.

Conecto la computadora y buscó la música que escuchaba Dora... clic al bolero CUANDO VUELVA A TU LADO, instrumental romántico, el favorito de Dora...siguió los pasos que indica a pie del archivo, iniciando el baile en coreografía.


Irene en principio se molesto, pero en vista de que en todo contraria a la chiquilla, se viste otro zapato de su Madre, y sigue los pasos de Dorita, como quien inicia un baile por primera vez. La niña la mira entrecortada, pero continua, dando los pasos iniciales. Irene clica de nuevo el bolero y comienza el baile con destreza y una soltura magistral. Se envuelve en los pasos volteando a su hija que la sigue “atónita”. Irene sube el volumen.... baila, interpreta, sueña por que cierra los ojos.... y es por que sueña...por que muerde sus labios....mientras sueña...y sueña. Por que soñando se ve igualmente a ella. Con su madre bailando, por que su madre sueña...mientras lagrimas riegan igualmente el rostro de Madre triste, también su madre sueña. Y ella sigue soñando sueños mientras recuerda. El calor de sus manos, el olor de su mesa. El tacto de sus besos de niña en otras fechas. El tiempo que termina. Que la vida a la muerte lleva. Un llanto contenido esbozando belleza, la Madre de la niña sonríe para ella. La música termina... juntan sus manos ellas... un abrazo infinito

Destello de una estrella.



Hortensia Alcala Garcia

14 /10/2013.

2 comentarios:

Sor.Cecilia Codina Masachs dijo...

Buenas tardes Hortensia, un buen relato donde al final madre e hija recuerdan a Dora, medio disfrazadas con sus ropas. Al final, creo que no debe de dolerle que la casa de la abuela Dora , se salte la linea directa de la herencia.
Te dejo mi beso de ternura
Sor.Cecilia

Hortensia Alcala dijo...

Así es Sor, además de este modo la mama y Dorita, se van conociendo un poco mas, que ya esta se hace mayor y la madre parecía no darse cuenta. Muchas gracias.
Un abrazo.

Hortensia.